Los apicultores de la comarca exigen a la Junta más indemnizaciones

Jesús Montes de la Hoz y Jesús Montes Rodríguez, apicultores
Los apicultores de la montaña oriental leonesa mantuvieron una primera reunión en la casa de cultura de Cistierna con el fin de presentar un documento que inste a la Junta de Castilla y León a elevar las indemnización por los daños ocasionados por el oso a las colmenas. Esta reunión se enmarca dentro de las que se están realizando en otras comarcas de la geografía leonesa. Según se ha constatado en la reunión la población de oso va en aumento y cada vez se van desplazando más abajo de la zona del parque regional de Picos de Europa ya que se han constatado su presencia en pueblos de los municipios de Cistierna, Almanza o Valderrueda. La problemática es que las indemnizaciones que la Junta cada vez son menores. «En el 2005 se tasaron la indemnizaciones de las colmenas en unos 200 euros mientras que al año siguiente las tasaciones bajaron hasta 96 euros, a lo que hay que unir que se tardan varios años en cobrar ese dinero», según Jesús Montes Rodríguez, miembro de la asociación de apicultores quien precisa que esas indemnizaciones a la baja no cubren las perdidas lógicas ni las tasaciones. Algunos apicultores han realizado reclamaciones ante la Consejería de Agricultura pero dado no se les hace caso han decidido iniciar reuniones por todas las comarcas de la provincia a fin de iniciar una campaña de sensibilización que llegue a la administraciones dado que «lo que queremos evitar es que haya enfrentamiento entre apicultores con el oso, que las dos partes puedan convivir», señaló en la reunión Jesús Montes de la Hoz, fundador de la asociación de profesionales apicultores y pionero en esta labor en la provincia de León. Asimismo, recuerdan que existe un agravio comparativo entre la Junta de Castilla y León y las comunidades de Asturias o Cantabria dado que existen apicultores leoneses que tiene colmenas en las dos comunidades limítrofes. «Mientras que en Asturias por los mismos daños del oso que en León, se cobran entre 200 y 300 euros por colmena la Junta no llega a 100 euros». El objetivo final es unificar en un colectivo fuerte tanto a los apicultores profesionales como a los no profesionales para que el gobierno autónomo se sensibilice que el oso es un animal protegido e indemnizable y como tal se deben indemnizar los daños que cause acorde al coste y los daños causados a fin de que el apicultor no salga perdiendo dado que un fuerte ataque del oso puede llevar al cierre de ciertas explotaciones. En la reunión se constató una gran preocupación de este sector por el aumento de los ataques de oso que cada vez buscan zonas más bajas