Diario de León

Presidente del sindicato central del Embalse de Barrios de Luna

«Si continúan las sequías, habrá que construir el embalse del río Omaña»

Las escasas precipitaciones meteorológicas del otoño y las consecuencias cada vez más tangibles del cambio climático invitan a los regantes a planificar soluciones adecuadas

Ángel González es el presidente del sindicato del embalse de Barrios de Luna

Ángel González es el presidente del sindicato del embalse de Barrios de Luna

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Emilio Á. Prado - corresponsal | hospital
León

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El sindicato central del Embalse de Barrios de Luna reeligió la semana pasada a Ángel González Quintanilla como presidente del organismo que aglutina a 58 importantes comunidades de regantes de la provincia, que beben de los cauces del Órbigo, Omaña y Luna. La sede se mantiene en Hospital de Órbigo, como es norma desde hace medio centenar de años y después de que el anterior mandatario fuese reelegido por aclamación, es hora de presentar proyectos. González ya fue nombrado presidente en el año 2003. Esta vez repite por aclamación, pero la tarea que se le presenta por delante parece un tanto más complicada. -¿Cuáles son sus primeros planes de futuro? -Evidentemente se necesita relanzar un ente de la importancia que tiene éste, hacer que su posición sea más estable y más sólida y reforzar su papel de interlocutor ante la distintas administraciones existentes. Se trata de velar por los intereses de nuestros ganaderos, de los agricultores y de los industriales, llegado el caso. -¿Por dónde piensa comenzar? -Creo que ahora mismo lo más urgente es negociar el Plan Hidrológico de la Cuenca del Duero, de cara a la implantación de la directiva marco que se establece por parte del Gobierno y que tiene como fecha de entrada en vigor el 1 de enero del 2010. Tenemos todo este año para discutir y negociar porque el consejo de ministros no tiene que aprobarla en principio hasta el 2009. Se trata básicamente de conseguir un uso preferencial del agua, en la medida de nuestras posibilidades, y luego por otra parte, que los precios que se establezcan no sean lesivos para nuestros usuarios. -¿Por qué preocupa tanto este asunto? -Se trata fundamentalmente de conseguir que una vez que se haya aplicado la directiva marco, tengamos posibilidades reales de que nuestros agricultores sigan viviendo del campo en esta provincia y en nuestras comarcas. La contaminación y el exceso de consumo son los dos epígrafes fundamentales por los que nos imponen las multas y hay que hacer el mayor esfuerzo posible para que se borre esa imagen del campesino que derrocha el agua. Debemos mantener el nivel de renta de nuestros pueblos. -¿Más retos? -Queremos poner en marcha la Asociación de la Cuenca del Duero de Comunidades de Regantes. Hay que activarla a todos los niveles y seguir el ejemplo que ya hemos visto en otras agrupaciones de características similares que existen en el resto del país. Por lo que tenemos entendido. Los estatutos están en fase de aprobación y serán el marco jurídico a través del cuál se vinculará a todos los usuarios. Creemos que puede convertirse en un organismo que perfectamente puede mediar ante cualquier organismo superior para potenciar y defender los intereses de este sector. -Empieza a evidenciarse un cierto grado de preocupación ante las bajas precipitaciones registradas este otoño y el invierno no cambia mucho el panorama... -Hemos tenido un trimestre final de año muy seco y caluroso. Los niveles del embalse ahora mismo son un tanto preocupantes. No obstante espero que lo que resta de invierno y la primavera que viene, esta situación mejore y se pueda garantizar el regadío de cara al veraneo. De todos modos, tenemos que empezar a concienciarnos de que es necesario alentar políticas y directivas de ahorro del agua. Es urgente que los años en los que la pluviometría sea un poco más generosa con nosotros, aprovechemos para aumentar las reservas al final de la campaña y que así los ejercicios posteriores que no sean demasiado generosos en agua, no nos pillen sin reservas. -Si aún así las cosas no mejoran, ¿existe margen de maniobra? -Entonces no quedaría más remedio que exigir la construcción urgente del embalse del río Omaña. Es absolutamente imposible ahorrar agua si no se ha embalsado antes, y la única forma que se nos ocurre de hacer posible este cometido es con esta infraestructura. Son empresas complicadas, pero los grandes males necesitan grandes remedios y hay que asumirlo. -¿Se marcan plazos en este sentido? -No, estamos hablando de esperar a que se produzca una hipotética situación de riesgo en la que veamos que a medio plazo no podamos atender la demanda.

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