| Reportaje | El patrimonio perdido |
Guía imposible de La Bañeza
En medio siglo la ciudad ha perdido la cárcel del partido judicial, la Exportadora, el parador de turismo, las capillas de la Piedad y de San Antonio y el Convento del Carmen

El Juan de Ferreras se lo «comieron» el centro de salud y la laboral
La Bañeza, en la que el servicio de oficina de turismo permanente se presta desde hace sólo algunos años, no se ha caracterizado en la provincia por vender turismo. Frente al importante patrimonio de otros lugares, La Bañeza ha buscado otros activos, como su carnaval o sus fiestas patronales, frente a un turismo de piedras en el que se veía en desventaja. La ciudad no supo guardar lo que tuvo ni ha sabido, hasta el momento, poner en valor lo que guarda, pero, lo peor, es que aquello que se ha tirado serviría hoy para confeccionar una guía turística en la que los monumentos de la ciudad pudiesen encontrarse junto a los de la comarca. Así, sucede hoy que los callejeros de La Bañeza promocionan en su reverso desde el puente de la Vizana hasta el castillo de Quintana del Marco, pasando por la alfarería jiminiega. Y, sin embargo, La Bañeza tuvo parador nacional de turismo, inaugurado en abril de 1936 y cerrado el 1 de noviembre de 1977, según recoge en su Capiteles el cronista de la ciudad, Conrado Blanco. Blanco señala que las pérdidas de la instalación fueron el motivo para que el Ministerio de Información y Turismo decidiera la clausura de un edificio del que sólo queda el recuerdo. «Cuarenta años son muchos años y aún los bañezanos seguimos lamentando el injusto cierre de tan importante establecimiento», escribió el cronista en el 2001. Las lamentaciones de la ciudad no son sólo por la infraestructura perdida. Hoy se llora la pérdida de edificios como la cárcel del partido judicial para crear un parque infantil de tráfico, la capilla de san Antonio, en la calle de Astorga, y la de la Piedad, la pérdida total de las ruinas del Convento del Carmen -hecho inexplicable, según ha manifestado públicamente Antonio Colinas-, la demolición de la Exportadora Bañezana, la mutilación del embarcadero de la estación de ferrocarril -que era el más grande de toda la línea férrea de la Vía de la Plata y que hoy se quiere rehabilitar como ludoteca-. De La Bañeza ha desaparecido la decoración única del Cine Salamanca. Se ha pasado por la retroexcavadora casas modernistas como la de los Riego, en la calle de la Vía de la plata, sin una sola protesta vecinal. Para disponer de dotaciones educativas -instituto Vía de la plata- y sanitarias se consintió el expolio del Parque Juan de Ferreras, un jardín que incluso hoy cobija árboles de importante antigüedad y especies protegidas. Eran sólo piedras, pero piedras como las del Carmen guardaban, entre otras obras de arte, una piedad de Gregorio Fernández que el destino quiso que no se perdiera. Piedras. Para colmo de males, el verano pasado aparecieron algunas en el subsuelo de El Salvador y no se conocen ni los resultados de la cata arqueológica que autorizó realizar la Junta.