El yacimiento contiene varias cuevas, una de ellas accesible y de diez metros de longitud
El consistorio promocionará los restos de las minas auríferas
Los técnicos sitúan con seguridad el origen de estos vestigios en la época romana alto imperial

Entre los restos hay grutas, como la de la imagen, que el consistorio pretende poner en valor
El Ayuntamiento de Val de San Lorenzo pretende poner en valor los restos de lo que parece son antiguas minas de oro, según confirmaron el alcalde, Guillermo Tejerina, y el primer teniente de alcalde, Ricardo Fernández. Estos vestigios, según un informe de la Junta de Castilla y León, están ubicados en el extremo norte de la localidad de Val de San Román, y ocupan una superficie de nueve hectáreas. La Administración autonómica, que vincula con seguridad estos restos a la explotación aurífera romana, aprecia en ellos seis cortas a cielo abierto de pequeño tamaño y agrupadas en dos sectores distantes entre sí un kilómetro setecientos metros, aproximadamente. El núcleo oriental, según estos datos, es el más extenso -ocupa 5,6 hectáreas-, y agrupa a cuatro de las seis cortas, mientas que las extracciones más occidentales son dos cortas, de una extensión de 3,4 hectáreas, que llegan a adentrarse en terrenos de Castrillo de los Polvazares, en el municipio de Astorga. La Junta, que situó el origen de estos restos en la etapa romana alto imperial, determinó que «en todos los casos se explotaron placeres residuales y los filones que proceden de la formación de la Serie de los Cabos». Estos restos son «una de las explotaciones auríferas recogidas por Pérez García y Sánchez Palencia en sus respectivas tesis doctorales» realizadas en 1977 y 1983. Mientras, la Administración autonómica también destaca en sus estudios que «Mañanes alude a la explotación de las Cuevas (o Las Curvas) en Val de San Román como uno de los escasos ejemplos en la zona de explotación aurífera romana en mina galería». «Diez metros de profundidad» El primer teniente de alcalde, Ricardo Fernández, señaló que este complejo «incluye, al menos, tres cuevas, de las que sólo una, que mide unos diez metros de profundidad, es accesible en la actualidad,». En las otras dos, precisó el edil, «la oquedad originaria está cubierta por las piedras que ha arrastrado el agua». Fernández añadió que «en la zona existen vetas de cuarzo».