La futura estirpe del cantábrico
El estres inhibió el celo de las osas Paca y Tola en el primer día de contacto físico con Furaco, el macho cedido por el Paque Natural de Cabárceno para intentar la reproducción de la raza

El mayor acercamiento se produjo en una carrera entre Furaco y Tola
El estrés inhibió el celo de las osas Paca y Tola, los dos únicos ejemplares de oso cantábrico puro criados en semicautividad, en el primer día de contacto físico con «Furaco», el macho cedido por el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, en Cantabria, para intentar su reproducción. Así lo explicó ayer a la agencia Efe en las inmediaciones del cercado de Santo Adriano, donde se encuentran los osos, el jefe de veterinarios de Cabárceno y coordinador del proyecto, Santiago Borragán, que estaba acompañado por el director de la Fundación Oso de Asturias (FOA), Carlos Zapico, y el director de Biodiversidad y Paisaje del Principado, José Félix García Gaona. Borragán aseguró que el comportamiento de los animales durante las primeras horas en las que compartieron espacio en el cercado de manejo ha sido «el esperado». Según este experto, pese a haber visto en las hembras una posible disposición a la cópula antes de su introducción en el nuevo recinto, «es imposible constatar el celo hasta el contacto con el macho». «Hemos decidido juntarlos hoy porque estamos en el periodo del celo de los animales», puntualizó Zapico. En los primeros minutos, los tres animales recorrieron, separados, el que será su nuevo hogar hasta el mes de octubre. El mayor acercamiento se produjo en una carrera en la que el macho persiguió durante unos metros a Tola, para rápidamente cesar en su intento. Paca, por su parte, mostró un comportamiento más nervioso, con continuas carreras, siempre alejada del macho, que evidenciaba su agitación. Lo más positivo de este primer día de encuentro fue que no se percibieron síntomas de agresividad o violencia en ninguno de los tres ejemplares, según destacó el jefe de veterinarios de Cabárceno. Furaco presentó un comportamiento «maduro» y «tranquilo», y tras demostrar a las osas su posición de dominio sobre el territorio, se tumbó en el centro del cercado que comparten, ignorando a las hembras, que precisarán de dos cópulas para que se produzca la fecundación, según García Gaona.