Castrillo de las Piedras | La resignación es el sentimiento dominante entre los habitantes de la pedanía
Los vecinos evitaban consumir agua del grifo desde hace más de dos años
El pueblo recurría a la fuente del parque de la Eragudina, en Astorga, para aprovisionarse
Los vecinos de Castrillo de las Piedras, en el término municipal de Valderrey, evitaban desde hacía más de dos años beber el agua del grifo, porque sabían «que estaba mala», según manifestaron ayer algunos habitantes del pueblo, que prefirieron mantenerse en el anonimato. Si bien se sabía que el abastecimiento presentaba problemas de salubridad, aseguraron que no se conoció la presencia de arsénico hasta febrero de este año. Si bien los vecinos procuraban no beber del grifo, sí cocinaban con agua de la red. Algunos vecinos reconocían ayer que, en caso de terminar con las reservas de agua que traían de la fuente del parque de la Eragudina, en Astorga, no tenían inconveniente en recurrir al agua del grifo para beber. Los vecinos manifestaron su cansancio ante la tardanza de que llegue una solución definitiva al problema y mostraron su indignación a propósito de las últimas noticias, según las cuales la Junta de Castilla y León ocultó los datos de los análisis del agua del pueblo durante cinco meses. Responsabilidad «gorda» Una vecina del pueblo manifestaba a mediodía de ayer que el ocultamiento de los análisis «es una responsabilidad gorda» y añadía, que, si bien no se conocía la presencia de arsénico, «algunos no la usaban ni para cocinarla y tampoco para ducharse». «Vete a saber cuándo comenzó el caso de Nistal», señalaba con desconfianza un vecino, que reconocía que «en ocasiones, traíamos agua de Astorga, pero, si ésta se acababa, yo bebía del grifo, ¡qué ibas a hacer!» Sobre las consecuencias de la situación, añadió que «el trabajo es para ellos, pero el gasto, no sé para quién», dijo en referencia al transporte y distribución de agua que se realiza desde principios de febrero. «No se puede hacer un sondeo al pie de un cementerio, que es el que más arsénico tiene, ni otro en medio de un vado, donde recoge todos los productos químicos que se utilizan en la agricultura. Además, a mí me han dicho que las potabilizadoras no eliminan el arsénico», opinó una mujer, a la vez que mostraba la ubicación de uno de los pozos que usaba el pueblo. Las comparaciones Otros no conseguían evitar las comparaciones: «La cantidad de dinero que se iba a destinar a llevar agua a Barcelona y lo poco que están dispuestos a invertir en solucionar este problema. Es vergonzoso y no deja lugar a dudas de que no existe voluntad política para solucionarlo». «El que tenga la culpa que lo pague», exigía otro habitante de la localidad. «¿Por qué nos tenían a oscuras conociéndose el problema? A quien corresponda, aunque al parecer fue Sanidad: es muy bonito cobrar el suelo a fin de mes y no querer asumir responsabilidades», señalaba este ciudadano, que subrayó que a los cargos de las administraciones públicas «les estamos pagando todos».