| Reportaje | Memoria trágica de un niño |
«Si hubieran sabido de qué se trataba, no le hubiesen citado»

José Antonio Travieso llevó a Pinilla un retrato de su padre
José Antonio Traieso, natural de Noceda del Bierzo y vecino de Villaquilambre, se acercó ayer a la fosa de Pinilla donde se cree que enterraron a su padre. Lo vio por última vez cuando tenía seis años y cuidaban de unas patatas de su propiedad. «Vinieron unos de esos que decían ser falangistas para decirle que tenía que declarar en el Ayuntamiento». Es el último recuerdo que José Antonio Travieso tiene de su padre, José Travieso Travieso. La aspiración del hijo, es «enterrarlo en Noceda dignamente». Según explicó, a su padre lo mataron «por envidia. El había estado en Argentina. Regresó y construyó una casa, en la que abrió la cantina del pueblo». Fue entonces cuando «le pidieron dar un mitin para mineros desde el balcón de la casa, porque, al tener el bar, allí se reunía la gente». Travieso señala que el orador fue Santiago Carrillo, que se llevó a Madrid «un reloj de oro que había traído mi padre de Argentina y se había estropeado. Según me contaba mi madre, no volvimos a saber del reloj». José Antonio Travieso asegura que no grada rencor a nadie. «Los que le citaron a declarar no lo hubieran hecho si hubieran sabidio de qué se trataba», añade. La localilización de la fosa fue posible por el testimonio de un vecino de Pinilla, que enterró los cuerpos de los represaliados y entre los que reconocieron a José Fernández Riesco, maestro de San Justo de Cabanillas, que había trabajado antes en Felechares. Tomás González López y Santiago Travieso, ambos de Noceda, y Ángel Fernández Corredera, de Viñales podrían ser los otros paseados que se encuentran en la fosa.