Una moto de gran premio sin gasolina
La reivindicación del circuito de La Bañeza ya no está en la calle. Las pancartas que se lucieron en las calles a principios de esta década han desaparecido, al igual que las pintadas en las paredes, y el proyecto no es tema recurrente de conversación en los bañezanos. La presión social -que tuvo su máxima expresión en la plataforma SOS Circuito, que llevó cerca de 5.000 personas a Valladolid el 11 de mayo del 2002-, se ha perdido, quizá porque el circuito ha sido la eterna promesa de los partidos políticos, de manera especial, en periodo de elecciones. La motocicleta de Gran Premio que debían formar el Moto Club Bañezano y el Ayuntamiento para que a lo largo de este año se firmara el convenio de financiación y se saltaran trabas burocráticas, según dijo el 19 de diciembre el presidente de la entidad deportiva, José Luis Falagán, no ha logrado sus objetivos y calle parece más preocupada por otros asuntos. Y esa motocicleta utilizaba como combustible la presión social.