Diario de León

Villadangos del Páramo | El obispo de León, Julián López, descubrió la placa, acompañado por el alcalde

El pueblo dedica una plaza a un mártir de la Guerra Civil Española

Froilán Lanero, natural de la localidad, murió a los 25 años, a manos de milicianos

Monseñor Julián López descubre la placa, ante el aplauso de los asistentes al acto

Monseñor Julián López descubre la placa, ante el aplauso de los asistentes al acto

Publicado por
Emilio Á. Prado
León

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corresponsal | viladangos

El Beato Froilán Lanero ya tiene una plaza dedicada en Villadangos del Páramo. El religioso, natural de la localidad, sufrió martirio durante la Guerra Civil, motivo por el que la Iglesia Católica lo elevó a los altares. Ayer, el obispo de León, monseñor Julián López, descubrió la placa que nombra al espacio urbano, acompañado del alcalde, Teodoro Martínez.

Acudieron al acto distintas autoridades municipales, así como varios sacerdotes de la comarca, que acompañaron al prelado leonés en su visita a esta localidad. A pesar de las gélidas temperaturas registradas en la mañana de ayer, el acto gozó de vistosidad y del cariño y fervor de una gran mayoría de vecinos de la localidad, que no quisieron perder la oportunidad de mostrar su afecto a su obispo, a la vez que acompañar a los familiares del beato. Precisamente la familia del asesinado recibió una especial atención de Julián López, que departió con ellos durante varios minutos y les agradeció su presencia en el acto. El homenaje comenzó con la celebración de una misa, para , después, descubrir la placa que da nombre a la plaza.

Vida y muerte

«El beato Froilán Lanero, natural de Villadangos del Páramo, era el menor de trece hermanos entre los cuales ya había dos sacerdotes mayores que él. Nacido en el seno de una familia humilde de esta localidad paramesa y de una gran vocación religiosa, era Agustino en el monasterio de Uclés, en Cuenca, cuando fue asesinado en los primeros compases de la Guerra Civil, a la edad de 25 años, junto a otros religiosos y alumnos de este monasterio, el día 28 de Julio de 1936», explicó un familiar. Lanero «no fue asesinado al mismo tiempo que la mayoría de religiosos y alumnos del monasterio. Logró huir con alguno más de la carnicería que se celebraba en el recinto religioso, y se refugió durante algunos días en casas de amigos de Uclés, después vestido con ropas de civil salió en tren hacia Madrid, en ese viaje fue capturado por milicianos», concluye el relato.

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