Grajal de Campos | Agotada la vía penal, la Cofradía de San Antonio estudia la civil
Vecinos reclaman al Vaticano que las Carmelitas devuelvan sus tallas
Las monjas fueron denunciadas en el 2007 por llevarse tres esculturas del convento a Toledo

Una de las manifestaciones llevadas a cabo por los vecinos en Toledo
efe | león
La Cofradía de San Antonio de Grajal confía en que el Vaticano les dé pronto la razón en su litigio con las monjas Carmelitas Descalzas, que vivían en la villa leonesa y que se trasladaron a vivir a Toledo, adonde se llevaron tres tallas, una de ellas la que procesiona en Viernes Santo.
Así lo aseguró el secretario de la Cofradía, Julián García, quien se ha referido a una carta que ha remitido esta hermandad hace tres meses al Vaticano, concretamente al prefecto cardenal Franc Rodé, para exponerle sus reivindicaciones con respecto a estas tres tallas y a la Iglesia de Nuestra Señora la Antigua, que está junto al convento que pertenece a las monjas.
La cofradía había interpuesto en marzo de 2007 una denuncia ante la Guardia Civil de Sahagún. contra las monjas por un supuesto delito de apropiación indebida por llevarse de esta misma iglesia a su nueva residencia de Toledo tres tallas, el Cristo Yacente, posiblemente del siglo XIV, además de La Inmaculada Concepción y San José con el Niño en Brazos, ambas del siglo XVII.
Meses después, el Juzgado de Sahagún decidió archivar la demanda por la vía penal, si bien dejó abierta la posibilidad de que la Cofradía reclamara este patrimonio a las monjas por la vía civil.
Además, les reclaman la iglesia que está junto al convento y de la que, según García, se llevaron las llaves, por lo que no pueden acceder a ella.
El secretario de la Cofradía, que no ha querido por cautela dar más detalles al respecto, confía en que la carta que ha enviado al Vaticano «ha surtido efecto».
Una misiva similar a la que han remitido los miembros de la Cofradía al Vaticano se la enviaron también en las mismas fechas al director general de Patrimonio de la Junta, Enrique Sáiz, quien «ni siquiera» les ha contestado, según García.
García ha lamentado que la Junta no les haya ayudado en este asunto.
También ha criticado al alcalde de Grajal, Francisco Espinosa, a quien le han pedido de forma «insistente» que medie con la Diputación leonesa en aras a que les dé ayuda económica con el fin de reclamar este patrimonio a las monjas por la vía civil.
Este procedimiento es costoso y la Cofradía no tiene dinero para acudir a los tribunales.
Ha afirmado que, en cualquier caso, no cejarán en su empeño por conseguir lo que considera que es suyo. En la villa de Grajal, un pueblo de unos trescientos habitantes, hay dos iglesias, una la de San Miguel, la parroquial, y otra segunda, la de Nuestra Señora la Antigua, que está junto al Convento de Jesús Crucificado.
En esta última iglesia, es donde estaban las tallas en cuestión y que, según la cofradía, se las llevaron las monjas a Toledo cuando se trasladaron a vivir allí como consecuencia de una invasión de termitas en su convento de Grajal.
El litigio se remonta a los tiempos de la Desamortización de Mendizábal, ya que, según sostiene la cofradía, el Gobierno cedió la iglesia en 1851 a la Orden Tercera -es decir a la cofradía de San Antonio- para que siguiera abierta al culto.
Según el cofrade, las tallas estaban ahí desde 1650, mientras que las monjas llegaron al pueblo en 1881.
Grajal es un pueblo en el que apenas viven 300 habitantes, mientras que la cofradía tiene 320 hermanos, muchos de ellos residentes fuera de la villa.