| Crónica | Pura supervivencia |
Cincuenta kilómetros de obstáculos
El corredor interpoblacional es utilizado de manera esporádica por el oso pardo, a pesar de autovías, vías y estaciones de esquí

Obstáculos como la AP-66 o el puente de Barrios de Luna dificultan el contacto entre poblaciones
a.d. | redacción
El coordinador de proyectos de la Fundación Oso Pardo, José Luis García Lorenzo, aclara que las poblaciones occidental y oriental «están separadas por un área de aproximadamente 50 kilómetros de ancho, denominado Corredor Interpoblacional, en el que existen diferentes obstáculos (autovía, ferrocarril, estaciones de esquí, etc.) que dificultan la comunicación entre ambas». A pesar de ello, este corredor es utilizado de manera esporádica por el oso. Incluso se han encontrado indicios de presencia todos los años. De hecho, «el equipo de la Fundación Oso Pardo ha recogido datos de presencia de osos en los ayuntamientos del corredor en 22 ocasiones entre los años 2007 y 2008». Los genetistas del Museo Nacional de Ciencias Naturales y de la Universidad de Oviedo han confirmado que algunos ejemplares macho se han movido entre las dos poblaciones, pero todavía no hay indicios de un intercambio genético entre los osos cantábricos orientales y los occidentales. «No hay que olvidar que el contacto efectivo entre las dos poblaciones de oso es una prioridad de conservación y que el intercambio genético es imprescindible pues contribuiría a aumentar la variabilidad genética de nuestros osos», recuerda García Lorenzo.