Las águedas de Santa María reciben por primera vez el bastón de mando municipal de manos de una mujer
La ciudad vivió ayer la tercera y última celebración de santa Águeda
la bañeza
Las Águedas de la Parroquia de Santa María recibieron ayer el bastón de mando del Ayuntamiento de La Bañeza de manos de una mujer. Al parecer, se trata de la primera vez que uno de los grupos de águedas de la ciudad que cada año exigen la entrega del símbolo del poder municipal no reciben éste de manos de un hombre.
Fue la primera teniente de alcalde, Piedad del Río, la que encargada de sustituir al regidor, José Miguel Palazuelo, en el acto. Un hecho que no esperaban las águedas de Santa María, que celebran a su patrona el domingo siguiente al de la fiesta litúrgica, que habían preparado sus versos cantados con el nombre del regidor. Sin embargo, el encontrar a la alcaldesa en funciones, no fue óbice para la celebración.
Entre las presentes se encontraba la subdelegada del Gobierno en Teruel, María Victoria Álvarez, natural de La Bañeza, que ocupó el cargo de águeda de honor en el año 2006. En esta ocasión, Eva Palacio recibió la distinción citada de manos de Desiré Piñero, que había recibido la distinción el año pasado.
Eva Palacio no mostraba traje típico de las tierras bañezanas, sino de maragatería. Sobrina de la nueva águeda de honor, Nieves Palacio Román, es natural de Astorga y forma parte del cuerpo de inspección de Hacienda.
Como Águeda de Honor, señaló el avance de la mujer en la sociedad actual y destacó la fortaleza en la fe de la patrona, santa Águeda.
Por su parte, la alcaldesa en funciones, Piedad del Río, excusó la ausencia del regidor y manifestó su convicción de que las mujeres «mandamos todo el año» y no sólo por la fiesta que en La Bañeza se celebra por partida triple.
Trajes especiales
En esta edición, varias de las participantes lucieron los trajes típicos de la Valduerna y de Alija del Infantado, prestados para el acto por la coleccionista bañezana Olga Cavero, a la que agradecieron públicamente su colaboración.
Los bailes fueron la tónica de una jornada festiva que se desarrolló luego de foma privada.