| Reportaje | El primer desfile en La Bañeza |
La ciudad cierra un ciclo y renueva su espíritu festivo
La comitiva del domingo anuncia el encierro en el armario de los disfraces del año pasado, a la espera de la Noche Bruja y de la gran fiesta del martes

Empieza la renovación. El sátrapa de Don Carnal le dijo ayer al invierno que su abrigo está viejo y que vaya pensando en marcharse —más en una tarde con 16 grados, soleada, ideal parta desfilar— y a la Musa 2008, Zaida Cordero, que ha llegado la hora de ceder el testigo. La Bañeza desfiló ayer con el traje del año pasado, pensando ya en la renovación, en dejar atrás al hombre viejo y renovar el espíritu para el martes, al igual que el resto del año, continuar con la fiesta. En las permisivas carnestolendas, los mirones buscan dónde posar sus ojos y algunos se sorprenden admirando las piernas de un varón vestido de mujer, pero hombre y con toda su barba. Tras la experiencia, algunos buscan pistas en la cara para saber a quién miran y, en ocasiones, pueden quedarse sin reconocer el sexo. Treinta y cinco grupos, quince charangas, seis carrozas, varios equipos móviles de sonido y unas 1.200 personas forman una comitiva que un numerosos público observa en su salida y en su rodeo por las calles de la ciudad. Con salida prevista a las cinco de la tarde y el retraso propio del desorden organizado de una caravana de este tipo, a las seis de la tarde finalizaba la salida de grupos y carrozas desde la calle de Los Labradores, junto al cuartel de la Guardia Civil —paradojas de la vida: en otro tiempo se huía de los agentes, y ahora salen éstos del cuartel de uniforme, que no disfrazados, para ver la cabalgata—. Mucho público y coches aparcados a la entrada de la ciudad, en la zona del polideportivo. Los que conocen la fiesta saben cómo moverse para encontrar un nuevo lugar de observación más adelante y, al final, como siempre, coloridos ramilletes de globos cierran el cortejo buscando la oportunidad de venta y llegan también las obleas y las garrapiñadas, como adelanto de la Semana Santa.
Georgie Dann alimentó el mito
El concierto de Georgie Dann congregó a un numerosos público en la noche del sábado al domingo, en la plaza de Francisco de Quevedo. El rey de la canción del verano y sus coristas no tuvieron inconveniente en bailar como nunca para mantenerse calientes, en una velada que, a pesar del frío, convenció a los que se acercaron a contemplar el espectáculo. Dann animó al público con todo su repertorio y éste correspondió coreando los temas.