«Mi mayor espina es haber asistido a la despoblación de las comarcas»
-”De su primera etapa al frente del ayuntamiento ¿echa algo de menos?
-”Cuando entré de alcalde ya había pasado mucho, porque fue como cuando alguien, con mucho esfuerzo, construye un edificio, lo amuebla y vienen otros y le destruyen todo. Fue una peripecia titánica poner otra vez en marcha todos los proyectos. No es que añore, es que miro atrás y creo que tuvimos gran coraje y capacidad de gestión. Sólo veo en los ciudadanos que no tienen un aprecio especial a que la ciudad funcione, que esté armonizada. No lo digo porque tenga que haber un agradecimiento, sino porque es la cuestión fundamental que Astorga tiene que conservar.
-”¿Qué momento de estos 20 años quisiera no revivir?
-”Hay uno que no olvidaré, porque sufrí muchísimo. Entonces no tenía la perspectiva que hoy tengo para encajar los sinsabores. Fue cuando pararon la obra de la avenida de Ponferrada y las Murallas, que yo había luchado lo indecible para coordinar con subvenciones. Fue un maltrato enorme, personal incluso. Estuve más de una noche sin dormir.
-”¿Cuál ha sido su principal logro?
-”Logro personal, muy pocos. Puede ser articular una gestión con unos compañeros que nunca han fallado a la ciudad, y respetar a ésta y sus instituciones y distintas mentalidades. He logrado contar sin fisuras con el potencial humano que Astorga tiene en el ámbito cultural, industrial, turístico, y que puede beneficiarla.
-”¿Cuál es su espina?
-”Siempre se puede mejorar en todos los ámbitos, pero mi mayor espina es algo que me sobrepasa, y no ha habido políticos fuera de Astorga que lo hayan querido defender, ya que no es mi misión: la despoblación de las comarcas, y esa lucha por mantener la población en la ciudad y evitar que decaiga su economía. Por otra parte, no hemos conseguido ese gran empuje económico que revitalizaría Astorga.