Restos de la base de este indicador fueron usados para estabilizarlo
La arqueóloga municipal de Astorga, Ángeles Sevillano, dijo haber constatado arqueológicamente «que el miliario estaba en la puerta romana desde que ésta fue construida». Así, precisó que la pieza «tenía un resalte en la zona de la base que servía para embutirla en la tierra» y que al retirarla de su emplazamiento pudo comprobar que su parte inferior aparecía rebajada «como si al quitarla para reaprovecharla en la puerta romana se hubiera roto». Sevillano añadió que las piedras sobrantes de esa rotura «habían sido colocadas bajo el miliario, en el hoyo, para calzarlo y garantizar que quedase en posición recta». También precisó que en el siglo IV «era habitual el aprovechamiento de material constructivo».
La arqueóloga indicó que, para extraer la pieza de la puerta romana, fue realizada una pequeña cata y una excavación en la que el equipo participante utilizó metodología arqueológica. La intervención duró un día. La brigada municipal de obras trasladó la pieza hasta el Museo Roano, en el que aquélla fue limpiada y estudiada con vistas a su exposición.
La puerta romana, que tendría originariamente cuatro metros de anchura y conserva aún restos de una calzada enlosada, fue identificada por Colmenero y Ferrer como la entrada a Astorga de la Vía Nova.