Diario de León

| Reportaje | El regimiento de artillería celebró el 2 de mayo |

De la fiebre del bicentenario al patio de armas

El capitán Juan Pablo Rodríguez Santana recordó el alzamiento de los capitanes Daoíz y Velarde contra las tropas francesas doscientos y un años después

Un instante del homenaje a los caídos

Un instante del homenaje a los caídos

Publicado por
A. Domingo
León

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astorga

El Regimiento de Artillería Lanzacohetes de Campaña (Ralca) 62 regresó ayer al patio del acuartelamiento Santocildes para cumplir con la historia y con la orden de honrar la memoria de los capitanes del arma Luis Daoíz y Pedro Velarde, destacados en el levantamiento de Madrid contra el ejército napoleónico.

Doscientos y un año después, queda atrás la fiebre del bicentenario y, por este motivo, la celebración del acto castrense en la plaza de España de Astorga.

Presidió el acto el general de brigada y jefe del Mando de artillería de Campaña, Tomás Rivera Moreno, al que acompañaron el coronel jefe del acuartelamiento Santocildes, Javier Boixaeu Torres, y el responsable del campo de tiro del Teleno, coronel Juan Benavente Martínez. El alcalde de Astorga, Juan José Alonso Perandones, encabezaba la representación municipal, invitada junto a otras autoridades e instituciones.

Durante el acto se impusieron las medallas al Mérito militar y de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo a los cuadros de mando y tropa profesional acreedoras de estas condecoraciones. Además, dos militares que pasan a la reserva se despidieron del estandarte del regimiento en el que han finalizado su carrera.

El homenaje

Posteriormente, el capitán con más antigüedad en el Ralca, Juan Pablo Rodríguez Santana, fue el encargado de impartir la lección del 2 de mayo, en la que se ensalza el arrojo y valor de los capitanes del arma de artillería Daoíz y Velarde en los sucesos del Parque de Monteleón, en los que perdieron la vida, con un repaso a la historia del levantamiento del pueblo de Madrid con el que se inició la Guerra de la Independencia, para pasar luego al homenaje a los caídos en la defensa de España de todos los tiempos. Fueron dos mujeres, con graduación de cabo, las que portaron la corona de laurel a los pies de la cruz que servía de monumento. El acto castrense finalizó con el desfile de las tropas ante los mandos y los asistentes.

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