| Reportaje | Tradición y modernidad |
Un mayo por control remoto

Emilio Posada pulsa el mando a distancia para que funcione el mayo
la bañeza
Los mayos artísticos van ganando terreno y del Jamuz pasan a las vegas bañezanas. Así, el barrio de la Armonía trajo la costumbre jiminiega a La Bañeza, que luego pasó al Hogar del Jubilado y al grupo de viviendas conocidas como Las Malvinas.
El mayo del Hogar del Jubilado Bañezano no sólo incorpora automatismos, algo que ya se vio en Jiménez hace años y que se desechó al considerarse fuera de la tradición. Este año, además, funciona gracias a un control remoto.
Cinco matrimonios han sido los encargados de montar la escena, en la que una anciana se balancea en su mecedora mientras su marido aviva el fuego de un brasero. La mecedora se mueve, al igual que el brazo del hombre, gracias a una serie de automatismos ideados por Emilio Posada, casado en Jiménez y seguidor de la tradición del pueblo de su mujer en el barrio de El Cueto.
En La Bañeza es donde ha encontrado un lugar para el desarrollar del mayo robótico, que este año arroja humo por la chimenea cuando su creador pulsa el botón de un mando a distancia.
Posada señala que montar el mayo ha costado de tres a cuatro meses de trabajo en los ratos libres y niega que sus mayor automáticos vaya contra la tradición, porque «lo tradicional es el monigote colgado de un palo».