Diario de León

LA CAZUELA DE MANUELA | MANUELA BODAS

Un cuento colorao

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MANUELA BODAS
León

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COLORAO me puso un doctor, porque salí del color de la amapola. ¿Que quién soy yo? Me pregunta desde la otra parte de la pantalla del ordenata la señora Cazuela. Pues soy Hematíe uno de los peques de la sangre, también se me conoce como glóbulo rojo o eritrocito, pero a mami le gusta más llamarme Hematíe. Parece que la señora Cazuela no conoce mi historia. Pues para ella y todo el que quiera conocerla, allá va: Pertenezco a un caudal rojo que reparte vida en el interior de los cuerpos humanos. Tengo varios hermanos: Plaqueta, Plasma, Leucocito o glóbulo blanco. Todos juntos formamos un caudal que reparte salud y energía entre los humanos. Dicho esto, ahí va la historia: A un pequeño chavalín, que tuvo que ser intervenido en el hospital, le pusieron sangre de un donante y uno de los doctores, comentó: que bonito «colorao» tiene esta sangre, como el de la amapola que disfruta del sol en el campo, seguro que saca adelante a nuestro pequeño enfermo. Ese enfermo, anda hoy por el campo disfrutando de la vida y del sol, gracias al colorao de algún solidario donante que se acercó en su día a dejarnos a mí y a mis hermanos en la bolsa más solidaria y hacedora de energía.

Receta: Coloraos en plasma, regaditos con el mejor denominación de origen: el elixir de la solidaridad de los donantes de sangre.

Como cada mayo, la cita en Veguellina de Órbigo, para todas las personas que quieran dejar un poco de su colorao caudal, será el viernes 22 en la Biblioteca del I.E.S Río Órbigo. Desde estas letras, Cazuela anima a todo el que aún no se haya acercado nunca a dejar un poquito de su tesoro rojo, a que deje su impronta en la bolsa de la vida, para que algún receptor pueda seguir viviendo o mejore su salud. Con el paso del tiempo, el deterioro en las personas va dejando secuelas y alguna enfermedad que tiene cura y/o arreglo, gracias a la sangre que los donantes dejan en cada acto solidario. Si nunca has donado, cuando tengas que hacer uso de esa bendita sangre, sentirás un poco de angustia por no haber sido nunca partícipe en tan extraordinaria labor. No esperes a lamentarte por no haber donado nunca, acércate cuanto antes al banquete de la donación. Tu cuerpo y tu corazón, te lo agradecerán.

P.D: No dones mañana la sangre que puedas donar hoy.

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