Reportaje | m. almanza
Aventura en los Alpes italianos
Truenos y ventiscas en una expedición para coronar dos cimas

Una imagen de los montañeros bañezanos durante su expedición.
Cuatro componentes del club se habían propuesto escalar el Diente de Gigante (4.013 metros) y realizar la Arista Kuffner, vía que culmina en el Mont Maudit (4.465 metros). Hubo suerte para el primero de los retos, pese a que cuando los montañeros estaban a sólo un largo de coronar la cima comenzaron a oír truenos en el valle. Su reacción no se hizo esperar: el que iba en primer lugar inició una presurosa subida para tomar una foto de la cima entre la incipiente nevada y retirarse prudentemente del lugar, ya con el pico en el bolsillo.
La comitiva hubo de dedicar el día siguiente a contemplar la ventisca por las ventanas del refugio de Torino. Pasado ese tiempo, los montañeros bañezanos realizaron una aproximación a la Arista Kuffner, sobre la que había caído nieve reciente, circunstancia que se unía a unas condiciones climatológicas poco propicias, y al hecho de que la vía no se había realizado todavía en este año. Por todo ello, el grupo acordó elegir otro objetivo menos arriesgado: el Mont Blanc de Tacul (4.248 metros), a casi cinco horas de travesía glaciar que les ocuparía la jornada siguiente. Tras un desayuno al estilo alpino -”a la una de la mañana-” los bañezanos pudieron coronar el pico con éxito al amanecer.