Reportaje | josé antonio barrio planillo
Camposagrado volvió a su origen
Devoción, fiesta, mastines y juegos populares se unieron en el santuario
La virgen de Camposagrado fue vitoreada desde que salió del templo hasta el final.
La tradicional romería que cada año acogen las campas que rodean el santuario de Camposagrado, se volvió a covetir ayer en el referente de las romerías de cuantas se celebran en la provincia leonesa. No en vano, hasta la explanada del santuario se desplazaron prácticamante todos los pendones de la provincia leonesa, que llenaban de colorido popular una fiesta romera que cada año atrae a más gentes de la provincia leonesa.
De hecho, no faltó ayer la presidenta de la Diputación provincial, Isabel Carrasco, y los alcaldes de los tres ayuntamientos que organizan la romería de Cuadros, Rioseco de Tapia y Carrocera, que en palabras de un portavoz municipal, quisieron agradecer la sintonía y la perfecta organización de la romería. El agua tuvo la culpa, cuando se tuvo que suspender el tradicional corro de lucha leonesa, que estaba previsto para la tarde,
El chaparrón y los mastines. De todas formas, los actos tradicionales y los juegos populares se desarrollaron con normalidad, si bien los pendones de la provincia lucieron su colorido de las telas bordadas en oro. La fiesta se celebró hasta bien pasada la tarde de ayer, en la que los romeros una vez finalizado el chaparrón torrencial que cayó por la tarde, pudieron desplegar sus manteles para organizar esas comidas típicas en días de romería. «Y si es León, mejor», comentaba una señora asturiana.
La muestra del mastín leonés congregó un año más a cientos de expertos y criadores de la raza, además de la feria de juegos populares y de oficios tradicionales, que también se desarrollaron ayer en Camposagrado. Los grupos folclóricos, que ayer se daban cita en la romería, sufrieron para demostrar sus artes regionales en el baile de las jotas.