Diario de León

pajares de los oteros

Las pequeñas bodegas apuestan por la diferencia para estar en el mercado

Jóvenes empresarios de las DO Bierzo y Toro cierran el ciclo de conferencias del Certamen Enológico que da paso a la Feria del Vino, que comenzará mañana

Un momento de las conferencias que cerraron ayer el Certamen Enológico de Pajares de los Oteros.

Un momento de las conferencias que cerraron ayer el Certamen Enológico de Pajares de los Oteros.

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Armando Medina | pajares
León

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Pajares de los Oteros cerró su ciclo de conferencias del Certamen Enológico que precede a la Feria del Vino con la exposición de las experiencias de jóvenes empresarios del mundo de la viticultura de las denominaciones de origen Bierzo y Toro, todos ellos propietarios de pequeñas y jóvenes bodegas.

Bajo el título general de «Los latidos del terruño», todos coincidieron en que para sobrevivir en el mercado es necesario elaborar unos caldos que se diferencien del resto y que sean el reflejo de la tierra que los pare y los cría. El trabajo artesanal y la apuesta por la calidad en lugar de por la cantidad es lo que hace posible que la «locura» de embarcarse en un proyecto de viticultura pueda ser rentable. Todos ellos tienen en común su pasión por el vino y su determinación por elaborar los caldos que a ellos les gustaría tomar, siempre con bajas producciones alejadas de los sabores globalizados y estandarizados.

El francés Antony Terryn es propietario de la bodega Dominio del Bendito (DO Toro). Dice que empezó en Toro casi por casualidad pero que allí descubrió un vino con «mucha identidad». Elabora desde 2004 con una producción de 50.000 botellas que vende el 60% en España y el resto en el exterior, Europa principalmente.

Miguel Tienda, de Bodegas Valduría (DO Bierzo), posee un pequeña bodega de carácter familiar que sacó sus primeros vinos al mercado en el año 2005 con poco más de 2000 botellas. Explicó que su trabajo consiste «en lo que se denomina vino de garaje: bodega pequeña que trabaja mucho la calidad y muy bien el viñedo». Y es que sus caldos provienen de cepas de más de 80 años de antigüedad, todas ellas de la variedad mencía. Los elaboran de forma tradicional, usando levaduras autóctonas, no comerciales. Sus barricas son de roble francés, y más concretamente de la zona de Borgoña.

Finalmente, Nacho León, posee la bodega Demencia (DO Bierzo). «Es un juego de palabras entre la locura de meterse en mundo del vino y la variedad mencía». Elabora 1.900 botellas y su apuesta clara tiene que ver con la tradición, con la tierra. «Ante la globalización, las grandes marcas, el marketing, pensamos que lo que debe prevalecer es el vino», afirma.

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