Año de Panero, verano de libros
Carta te escribo martín martínez
Querido hermano: Ay salao, ni tiempo he tenido estos últimos días para escribirte. Hemos andado azacaneados con las fiestas de Santa Marta que, a pesar de las restricciones económicas consabidas, han resultado, creo, brillantes. Se cerraron con una más que espectacular sesión de fuegos artificiales que junto a otros actos dieron la espalda a la crisis, ahora aceptada por nuestro ínclito presidente.
Estas semanas, como casi todo el año, han estado marcadas por el centenario del nacimiento de Leopoldo Panero. A la aparición de sus Obras completas con el ímprobo, y bien hecho, trabajo de Javier Huerta, se han sucedido actos y conmemoraciones. En la Casa del Monte, Villa Odila, en Castrillo de las Piedras, tuvo lugar la memoria más multitudinaria recordando al poeta. Aunque nada queda de la casa, ni del palomar, ni de aquel oasis que levantó el abuelo Quirino en el secarral sequedano, por encima del encinar flotó el espíritu de Panero en un acto entrañable al que acudieron, en masa, las gentes de la Sequeda y de la Vega.
El Centro de Estudios Astorganos Marcelo Macías quiso dedicar su tradicional ronda festiva -”este año estática en el jardín del palacio de Gaudí-” a la memoria de Panero, con el éxito ya acostumbrado en estos actos de ronda y noches poéticas.
Y al día siguiente, coincidente con la fecha de la muerte del poeta, organizada por el propio Ayuntamiento, se celebró una lectura continuada tanto de Leopoldo como de Juan. Fue en la umbría del parque de la Sinagoga, donde casi medio millar de personas siguió el recital con atenta devoción; y el Marcelo Macías obsequió a todos con un ejemplar de la Obra poética de Juan, única publicación que recoge toda la obra del hermano mayor.
Item más, querido; estamos inmersos en el duodécimo festival de cortos que se centra en la figura de Leopoldo, como te irá informando puntualmente Maite. Hasta un curso de la universidad leonesa se desarrolla estos días como complemento al festival.
Y de libros, hermano, mil. Y más, aunque sea exagerada la figura. La emergente editorial astorgana AKRON nos regaló estas fiestas la presentación de dos magníficas obras: La reedición de la Historia de Astorga de don Matías con un esclarecedor prólogo de Manuel Jesús Álvarez; y la estupenda tesis doctoral del general Sánchez de Toca sobre los Sitios de Astorga en la guerra de la Independencia. En quince días la editorial sacará a la luz un ensayo crítico de Martínez Oria sobre Leopoldo Panero. Así que ya ves.
Alejandro Martínez Gallo tuvo la gentileza de enviarme un ejemplar de su última novela histórica Operación exterminio ; vuelve por las sendas de la represión franquista en Asturias donde muestra, una vez más, su agilidad literaria en este género que algunos llaman negro; nítido y claro en la pluma de este astorgano afincado en Gijón. Vino de León Cachafeiro, acompañado del mejor mozo de espadas que podía tener, Perelétegui, para presentar sus Primeras imágenes taurinas de León ; libro en el que Astorga ocupa un lugar de privilegio, como se merece por su tradición taurina.
Varios cepedanos han conformado un libro coral El aroma del viento , con historias y leyendas de su tierra; entre ellas la de nuestra Maite (Almanza) sobre la figura de Emilio Bardón, cepedano de pro. Y María Lidia Blanco poeta astorgana, ya jubilada de sus quehaceres educativos, me obsequió, hace unos días, con su último poemario Desfondamiento poético , inspirado y dedicado, íntegramente, a la memoria del profesor Cancillo, fallecido el verano de 2008. Ha habido más libros, hermano, pero el espacio se acabó, de ellos tendrás razón y cuenta. Ahora cuídate.