Diario de León

Entrevista | guillermo tejerina | alcalde de val de san lorenzo

«La industria textil fue el motor de Val de San Lorenzo desde el XVIII»

Guillermo Tejerina, alcalde de Val de San Lorenzo.

Guillermo Tejerina, alcalde de Val de San Lorenzo.

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m. almanza | astorga
León

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El Batán Museo y el Centro de Interpretación Textil de Val de San Lorenzo dan testimonio de un pasado industrial más que memorable.

-¿Cuál es el atractivo de los dos museos textiles?

-Son museos vivos, que muestran el proceso completo desde que la lana sale de la oveja hasta que la manta llega al consumidor. Todavía hoy los artesanos utilizan el batán. En las mantas con el paso del tiempo la lana queda apelmazada, parece que no tiene pelo, y la manta pesa. Se lava, o se abatana como dicen ellos, y luego se pasa por la carda. El cobertor con pelo es más cobertor, no pesa; el pelo está levantado, hace una cámara de aire, la transpiración es perfecta y el calor no se va. Todas las máquinas funcionan, incluso el telar más antiguo, de los primeros años del siglo XX. Las máquinas de La Comunal son posteriores, de la década de los treinta. Eso va a ser un problema: ahora quedan tres personas del pueblo capaces de ponerlas en funcionamiento, pero habría que enseñar a alguien más a hacerlo, y a repararlas si fallan.

-¿Son de artesanos de Val?

-Sí, todas, eso le da carisma a los museos, porque los industriales las han retirado de sus locales para colocarlas en ellos.

-¿Los museos funcionan como reclamo turístico?

-Sí, el año pasado subió el número de visitas en torno a un treinta por ciento.

-¿Cómo empezó la industria textil de la localidad?

-Val fabricaba paños, para ropa sobre todo, pero en un momento determinado esto se acabó. José Cordero Geijo se fue con su hijo, un chico de entre doce y catorce años, a Palencia, para trabajar en una fábrica de mantas. Allí si estabas en una sección no veías cómo se trabajaba en las otras. Pero nadie desconfiaba del niño, así que el padre lo mandaba a que le trajera cualquier cosa que necesitaba y él espiaba cómo se fabricaba una manta. El gran mérito es del hijo, que tenía una memoria fotográfica y por la noche le contaba a su padre lo que veía y éste lo apuntaba. Cuando el padre creyó que ya podía fabricar un telar regresó. Con ayuda, hizo uno y para la fiesta sacramental del pueblo, el Corpus, elaboró el primer cobertor. De eso hace 150 años.

-El sector fue motor económico de la población...

-Sí, desde el siglo XVIII. En aquella epoca existe constancia documental de que había unos ochenta artesanos, y muy pocos arrieros, al contrario de lo que sucedía, por ejemplo, en Santiago Millas. Pero elaboraban paños, y los telares eran la mitad de los actuales, de modo que si querían hacer una manta tenían que coserla por partes una vez elaborada.

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