Diario de León

ADIÓS A UN LUGAR CON MUCHA HISTORIA

Astorga 'pierde' al Kiosco de Marce

La capital maragata se queda con un único lugar de venta de prensa tras cerrar sus puertas uno de los kioscos de mayor solera

Marcelino Fernández 'Marce' posa en su kiosco, el que ayer lunes cerraba sus puertas.

Marcelino Fernández 'Marce' posa en su kiosco, el que ayer lunes cerraba sus puertas.RAMIRO

Astorga

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La vida de Marcelino Fernández López ha girado en los últimos cuatro años entre las cuatro paredes de su kiosco, el de Marce. Allí la información, el entretenimiento y hasta la tertulia intercambiando pareceres daban forma a las horas, los días. Ayer lunes todo eso ha pasado a otra vida con el adiós a un lugar que desde casi un siglo de la mano de Toño y su familia abría las puertas a la información y que desde hace cuatro años ha tenido a Marce como propietario.

Todavía con algún periódico entre las estanterías, revistas, cromos, libros y algún juguete a la espera de ser devuelto o en su caso recogido en cajas, Marcelino vivía un torbellino de emociones y sensaciones. Muchas llamadas de clientes, esos que heredó de sus predecesores y algunos que logró ganarse con su dedicación, amabilidad y ‘chascarrillos’. También de gente que se acercaba a pedirle si podía venderle alguna revista. Y muchas palabras de ánimo. Y hasta solicitándole que reconsiderada una decisión que empezó a fraguar en el mes de noviembre junto a su mujer.

«Esta profesión engancha y te hace conocer muchos amigos que guardaré para siempre. Además, como me dicen muchos, también te convierte en una de las personas mejor informadas de la ciudad (risas). Pero los gastos han sido cada vez mayores y la economía empieza a verse afectada. Lo dejo con todo el dolor de mi corazón, pero lo que nunca he querido es endeudarme, sino ser consecuente y todos los gastos pagarlos. Y tener un kiosco a día de hoy a veces no es lo rentable que la gente puede pensar», apunta Marce, sabedor de que con 53 años aún le queda camino por recorrer para poder jubilarse. «Ojalá hubiera sido de quiosquero, pero no va a poder ser», apunta con cierto sabor a tristeza.

En plena entrevista su mujer y sus hijos (niño y niña) pasaban por la que para Marce ha sido su segunda casa. Tal vez por horas hasta a veces la primera. «Mis hijos dicen que no cierre. Pero la situación me lleva a ello. Dicen que ahora quien va a darles las revistas o los cuentos), apunta este quiosquero para el que «el contacto con la gente es lo que más me han dado estos años». Su adiós supone también que la ciudad, la capital maragata, se queda a día de hoy con solo un kiosco abierto. «Hace no mucho éramos unos pocos más. Esta ciudad llegó a tener hasta cinco abiertos a la vez. Y ahora ya ves», apunta con melancolía Marcelino para el que la jornada diaria empezaba a eso de las siete de la mañana cuando empezaba a repartir los periódicos entre los bares, restaurantes y estamentos oficiales. «A esas horas pocos estamos en pie trabajando», remarca.

Esa jornada de dos horas pateando la ciudad lo llevaba a las nueve a levantar la persiana del kiosco para empezar a atender a los clientes a los que, en casos como rutina y a veces otros de manera puntual, se acercaban a este espacio en el que la información se traslada de manera impresa para informarse.

Respecto a la posibilidad de que el Kiosco de Marce pueda abrir en un futuro las puertas con otro nombre apuntaba. «Ojalá. hace ua unas semanas que lo hice público y lo anuncié y nadie se ha puesto en contacto conmigo. Bueno sí, una persona. Pero creo que era solo para tantear la situación porque le dije que habláramos y concretáramos, pero han pasado ya un par de días y nada. Para mí sería una alegría enorme poder ver que alguien siguiera los pasos que yo di en su día. Pero lo veo difícil. Además, se haría cargo de un establecimiento con una clientela fiel que creo que podría mantener».

Y eso que el Kiosco de Marce, como en su día fue el de ‘Toño,’ ha sido toda una institución en Astorga, una ciudad en la que la prensa es una parte importante de su día a día. «Sé que los hábitos están cambiando y que internet y las redes sociales tienen mucha relevancia. Pero también que la gente sigue apostando por el papel. En mi caso he intentado que esta parte de mi vida pudiera mantenerse, pero ha sido imposible. A veces los costes no te permiten seguir con una pasión que es la de cientos de personas, las que cada día compran un periódico, una revista o incluso la de los más pequeños que se acercan a por cromos, un cuento...».

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