El corazón de la tradición leonesa late en La Virgen
La Romería del día 5 es una explosión de vida y un imán para León, Asturias, Palencia y Galicia bajo el flamear de más de 257 pendones

A los pies de la Basílica se congregan pendones, autoridades y fieles en la ofrenda y misa de campaña
Cada 5 de octubre, la provincia de León se tiñe de fiesta, color y tradición para celebrar a su patrón, San Froilán, y el epicentro de esa explosión cultural y de ocio es la emblemática Romería en La Virgen del Camino. Declarada de Interés Turístico Provincial y Regional, esta fiesta es una cita ineludible que nos conecta con el alma más auténtica y alegre de la tierra leonesa.
La Romería de San Froilán es mucho más que un día festivo; es un testimonio vivo de siglos de historia. San Froilán, que fue obispo de León entre los años 900 y 905, es el patrón de las diócesis de León y Lugo. Aunque su vida estuvo marcada por el retiro como ermitaño, el pueblo de León nunca lo dejó solo, y esa devoción masiva se mantiene hoy, con miles de romeros, más de 60.000, peregrinando a La Virgen del Camino para rendir honores. Llegan de toda la provincia, pero también de Asturias, de Galicia y de la montaña palentina, entre otros.
Una cita en torno al Santuario de la Virgen del Camino, patrona de León, que es el punto de encuentro de las tradiciones religiosas y populares más arraigadas. Y si hay algo que caracteriza a este evento es su espectacularidad y el sabor a tradición. Un día grande que comienza con uno de los espectáculos más visuales y emocionantes de toda la provincia: el Desfile de Pendones y Carros Engalanados. Y serán 250 pendones y pendonetas, esas enormes y coloridas banderas de damasco que representan a cada pueblo del antiguo Reino de León desde la Edad Media y que se alzarán al cielo. Sus portadores, con fuerza y destreza, hacen bailar estas insignias en un despliegue de orgullo y hermandad.
En cuanto a los antiguos carros de labranza, acudirán 69 tirados por bueyes, vacas, caballos o burros, adornados meticulosamente con aperos, colchas de vivos colores y productos de la tierra, rememorando la forma tradicional en que las gentes del campo acudían a la fiesta. Es una ofrenda a la Virgen y una joya de la etnografía.
La romería también es una fiesta para el paladar. Alrededor de la Basílica se extiende un gran mercado popular donde los romeros recuperan fuerzas y degustan los sabores más típicos de los productos ‘tipical leoneses’: El olor a morcilla, chorizo, y el tradicional pulpo a feira inundará las calles, acompañados de los sabores de la huerta y el campo.
La Romería está repleta de ritos y detalles únicos que la hacen inolvidable, como tocar la nariz del Santo. En la puerta sur de la Basílica de la Virgen del Camino se encuentra una escultura moderna de San Froilán, obra del gran artista catalán Josep Maria Subirachs.
La costumbre manda que los romeros toquen tres veces la nariz de bronce del santo para atraer la buena suerte o, simplemente, por el mero placer de cumplir con un rito que ya ha calado en el imaginario popular. Además, los fieles acuden a la Basílica para besar el manto de la Virgen del Camino, en un gesto de fe y cariño hacia la patrona.
El mercado de los «perdones» también ofrece los llamados «recuerdos» o «churros» de la Virgen, un tipo de rosquilla o dulce glaseado que endulza el camino de vuelta a casa. Así que la Romería de San Froilán en La Virgen del Camino es un día mágico y vibrante, donde la historia, la fe y la alegría se entrelazan al son del folclore leonés, bajo el flamear de los pendones. Es una explosión de vida y tradición que te invita a ser parte del corazón de León. ¡Si tienes la oportunidad, no te la pierdas! .