Diario de León

Buen gusto, mucho tacto y un gran oído

El Sacramentado se hizo acompañar de la mejor música procesional leonesa

Miguel Ángel Zamora
León

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Sale el leonés a la calle estos días presto a alegrar la vista en las procesiones (y fuera de ellas) y el error es craso. Tsk, tsk, tsk... La primera entrega de los cortejos pasionales, la irrupción en la calle del Sacramentado no se disfruta por el ojo, entra por los tímpanos, y si tradicionalmente la sacramental y penitencial lleva una compañía de lujo, ayer -"a criterio de los expertos consultados-" se superó y colocó por guarnición a las tres mejores agrupaciones del momento, la del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, la de Santa Marta y La Sagrada Cenan y la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de la Victoria.

Estaba la tarde tranquila en el apartado meteorológico y de repente entró un viento gélido y afilado que llevó el silencio a la concurrencia cuando a un par de minutos escasos de las seis y cuarto sonó el himno nacional. El Jesús de La Esperanza cruzó el portón de Santo Martino y en vez de girar a la derecha, apuntó hasta colocarse frente por frente con la banda de La Victoria, a la que durante casi un cuarto de hora dedicó sus movimientos acompasados, ensayados denodadamente hace un par de domingos en el Mercado de Ganados (y a buen seguro alguna tarde más), sabe Dios si a modo de homenaje a los quince años de existencia de la banda. Si así fuere, es un detalle. Marcha Real saludó la aparición de los primeros braceros, Jesús de la Esperanza por petición especial, cobró el siguiente turno y Sacramento le sucedió en las partituras. Los estrenos de La Gloria, Bendita estrella y Gustad y ved merecen un reconocimiento especial.

Para cuando la talla de Melchor Gutiérrez empezó a cobrar los primeros metros de la vía que hace honor a la cofradía, la calle Sacramento, el reloj andaba ya casi en las seis y media. Fue turno, pues, para la Virgen de la Piedad y del Milagro, a la que la Agrupación Musical del Dulce Nombre saludó a los acordes de Salve (la versión tradicional de la Guardia Civil) enlazada de forma magistral con Señor de San Román .

Estaba prevista para un poco más tarde Alma de Dios , pero entre tanta demora, fueron los acordes con los que se inició el paso parsimonioso de la talla. La Saeta, Reo de Muerte, Costalero y la especial interpretación de Humildad bajo tu luna flamenca se dejaron escuchar entre las calles del casco antiguo de la capital, convertido en un hermoso auditorio al que, si algo le faltaba, se lo terminó de aportar la Coral Isidoriana que ante la puerta principal de la Real Colegiata, escenificó otro de los momentos más bellos de la tarde.

Esta procesión de Jesús de La Esperanza en algunos momentos de su desarrollo se hace laaaaaaaaaaarga, pausaaaaaaaaaaada, calmaaaaaaaaaada y tranquila. Para aquellos que se acercan a La Pasión en versión leonesa sin especiales convicciones religiosas, también es bueno esto. No está de más probar a desestresar el cuerpo a base de relajar el alma y en circunstancias de este tipo (de verdad) estas cosas ayudan. Así que, lejos de la crítica, interprétese el comentario como un reconocimiento a la complicación de pujar semejante peso con un número relativamente reducido de bracer@s, que esta cofradía es mixta.

Merece capítulo aparte la Virgen de La Esperanza. Su prueba de fuego no estaba en los aledaños de la Audiencia Provincial sino en el giro de la calle Teatro para enfilar La Rúa. Las dimensiones del palio habían sembrado dudas respecto a las posibilidades de respetar la integridad del paso y al final, la decisión de pujar a paso costalero solventó el galimatías. Eso, dentro de la procesión. Fuera, la falta de educación de quienes llegan tarde a la cita y pretenden apropiarse de la primera fila, sembró entre los espectadores momentos de tensión y aunque no era hora de misa, hubo quien estuvo a punto de comulgar...

Puede que hubiera más instantes de intensidad especial en el transcurso de la segunda propuesta de la Semana Santa leonesa, pero el don de la ubicuidad (por ahora) se reserva en exclusiva al Altísimo, no se incluye a los cronistas. La capital empezó a notar ya este fin de semana los efectos de los atascos, las tribulaciones de forasteros -"mapa en mano-" buscando puntos de referencia y todo lo que en suma comporta la Semana Santa. Se da por bien empleado. Sea todo por la Semana Grande, que para eso hay otras 53 normales, más o menos.

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