Vía Crucis de la Bienaventuranza

Puntual como un reloj salió de la Iglesia de San Claudio la talla del Santo Cristo de la Bienaventuranza, pujado por cinco hermanos a golpe de horqueta primero, con fondo musical después, en medio de un respetuoso silencio que sólo habían roto los ecos de la carraca en la puerta de la iglesia. El negro y el azul se adueñaron de la noche, con una notable presencia de público en un acto de aires intimistas.