Silencio, la redención está en la calle

ramiro
Tres golpes secos en el portón de las monjas aminoró, por fín, y después de tanta agua, las ganas de procesión de los leoneses, que acudieron a miles para presenciar la procesión de Nuestro Señor Jesús de la Redención, un cortejo que recupera tradiciones ancestrales. Los braceros, de rojo y negro, horqueta en mano, custodian con un sonido ancestral el paso del Crucificado. La Rendención salió a la calle.