Diario de León

DE CARA A LA CRUZ

Uno menos en Mansilla, uno más en León

Miguel Ángel Zamora
León

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Tiene el Centro Penitenciario Provincial de Villahierro (Mansilla en versión vulgo) una cofradía de mil y pico penitentes (no está claro que sean hermanos, desde luego lo que no son es primos) que esta noche, cuando pasen lista a la hora de la cena, va a tener una baja de postín.

La prisión pierde un efectivo y la capital gana un papón. Todo sea en aras de la tradición y para gloria del Consejo de Ministros, que con tanto suspense dejó casi para el último momento la decisión de que un venezolano de 35 años, al que la mala vida ayer y la buena ventura hoy han llevado a caminos bien distintos. Que sea enhorabuena.

La procesión del Perdón, de la cofradía homónima, celebra por fin con buen tiempo el acto ante el Locus Apellationis de la Catedral, a imagen y semejanza de los tiempos que hicieron a León cuna del parlamentarismo, para orgullo del alcalde de León y úlcera en el estómago del de Valladolid. Los ferroviarios vuelven esta noche a casa por el atajo de la antigua estación de Renfe y todo queda en casa.

No le quita ello protagonismo a la Generala , que sale sin galones pero con boato. La Soledad de Angustias se pone en la calle por primera vez con mando en plazo, aunque deja el fajín en Santa Nonia hasta el Viernes Santo, si Dios y José Antonio Maldonado no dicen lo contrario. (Mariano Medina se mojaba menos, nunca mejor dicho...). La procesión del Dolor de Nuestra Madre tiñe de negro y oro Santa Nonia para la salida de la Virgen de Las Lágrimas y las dos titulares de la más ancestral de nuestras cofradías.

La cofradía del Silencio cierra la noche con el Vía Crucis Leonés Cantado. Es en el interior del Convento de los Capuchinos. No hay amenaza de lluvia, es simplemente cuestión de tradición y costumbre.

Aviso a procesionantes. De la que llega la medianoche, también se cumple la media semana. Santa. Más que nada, por si los más dados a la penitencia no se han aplicado lo suficiente y los más devotos de la limonada tienen pocos litros en el contador. Es la teoría de la botella medio llena.

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