Las vírgenes de angustias llevan el paso

RAMIRO
Largas hileras de papones y tres vírgenes. La Cofradía de Nuestra Señora de Angustias y Soledad puso en la calle ayer de nuevo un cortejo que impacta por su sobriedad y su poso: una procesión sin artificios en la que se puede degustar el sabor de la Semana Santa leonesa. Los leoneses se rindieron al paso de Nuestra Señora de las Lágrimas, la Virgen de Angustias y Nuestra Señora de La Soledad, investida generala con su fajín militar. Tres tallas de gran dimensión artística y espiritual que se mecieron al son de La Salve cantada por el grupo Andadura, en la plaza de las madres Concepcionistas. Un eco que resonó entre hileras disciplinadas de papones.