Sólo el desenclavo se libró de los aguaceros y por poco

SECUNDINO PÉREZ
Sabia decisión, la cofradía de Santa Marina puso las barbas a pelar cuando vio las del vecino a remojar (nunca mejor dicho) y el acto del Desenclavo que da nombre a la cofradía que toma el mismo nombre, se celebro con cierta premura a la vista de las predicciones que la meteorología dejaba en el aire por momentos. Así que se acortó el recorrido, se decidió acudir al colegio con toda la celeridad posible y pocos instantes después de que la procesión se diera por finalizada descargó sobre la capital una suerte de Diluvio Universal que acabó con todo.