La tradición del pan y el queso de la Redención

SECUNDINO PÉREZ
Bajan a su Cristo y lo colocan en mitad de la iglesia. Su Cristo, el que ellos llaman Nuestro Señor Jesús de la Redención y la ciudad conoce por el de Instituciones Penitenciaras, pues de una cárcel vino para ser cautivo de la devoción de la cofradía, para ser pasión de la ciudad que se cita todos los domingos de Ramos en la plaza del Grano, ante la puerta de las Carbajalas, para ver salir a ese Cristo que ellos llaman de la Redención que antes que de ellos fue de Anchieta, su creador. Bajan a su Cristo y lo colocan en mitad de la iglesia y se postran a sus pies. Primero las carbajalas, las que le velan todo el año, las que guardan la talla bendita. Luego los hermanos de la cofradía. Y después, sus devotos. Es tarde de enhorabuenas y abrazos, de esperanza y nervios. Es tarde de preparativos y vísperas. Y también de hermandad. De beber una limonada y tomar pan y queso en el patio del convento de donde mañana arrancará solemne la solemne procesión de la Redención. | S. Vergara Pedreira