«Cristo ha resucitado; felices fiestas»
L a procesión de El Encuentro cierra hoy el programa de la Semana Santa de León con el simbólico acto de la suelta de palomas en la plaza de la Catedral. Una Semana que pasará a los anales paponiles como una de las más importantes de los últimos años, tanto por el tiempo meteorológico como por el esfuerzo de los hermanos de las diferentes cofradías, aunque como siempre haya alguna página más o menos controvertida, como en la procesión del Entierro.
La Real Hermandad de Jesús Divino Obrero desplegará desde primera hora de la mañana ese doble recorrido desde el barrio del Ejido hasta El Encuentro ante el pórtico del primer monumento leonés. No podía faltar en un programa tan extenso el momento culminante de la Resurreción, esculpido en León por Víctor de los Ríos. Jesús Resucitado sosteniéndose unido a una roca sólo por la planta del pie izquierdo, que acaba de remover un ángel en la entrada al sepulcro mientras dos soldados romanos yacen en el suelo. Emocionante.
Será entonces cuando se encuentre con la Virgen María y un hermano papón cambie el manto de luto a la Madre de Dios por otro blanco en señal de alegría. La frase «Cristo ha Resucitado. Felices fiestas» dará paso a la simbólica suelta de palomas. El acto está declarado de Interés Turístico Local y merecería tener aún más peso en el reconocimiento oficial.
El obispo de León, Julián López, oficiará a continuación la Misa Estacional en la Catedral de León. Un prelado leonés que, por cierto, ha sabido reconducir en los últimos años a los papones leoneses hasta un mar de tranquilidad gracias a leales colaboradores.
A partir de media mañana, la procesión, ya en un recorrido conjunto, partirá de vuelta hacia el Ejido por el Viejo León. Será la última ocasión también de escuchar a esas bandas y agrupaciones musicales que son el motor de muchos cortejos. Felicidades a todas ellas.
Por delante quedarán para próximas ediciones de la Semana Santa de León acabar las obras del futuro Museo del Seminario, y la necesidad de darle contenido los 365 días del año, así como el nuevo papel de los hosteleros en ayuda a los hermanos cofrades. Se les tiene que oír más porque son los grandes beneficiados de una Semana Santa única y digna de ver. Tantos contratiempos en los últimos años merecían dar paso a lo que hemos vividos los últimos diez días. Por muchas razones, demos gracias. Paz y bien a todos. Gracias, papones.