Diario de León
Rodrigo Morán (16 años) y David García (15 años) dejaron este año de ser aspirantes a suplente de la Virgen del Mercado para pasar a la lista de suplentes oficiales. | ramiro

Rodrigo Morán (16 años) y David García (15 años) dejaron este año de ser aspirantes a suplente de la Virgen del Mercado para pasar a la lista de suplentes oficiales. | ramiro

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En la próxima noche de Pascua, Francisco Pedrón Conde recibirá el sacramento del bautismo en el Mercado. Él aún no lo sabe, sólo tiene unos meses de vida, pero al margen de las importantes connotaciones cristianas, ese paso le abrirá las puertas del particular paraíso que conduce a la Señora de León. Ni mucho menos será aún mozo de pleno derecho, pero sin duda estará más cerca de enfundarse el traje negro algún día. Su padrino se encargará de que así sea.

Quienes ya gozan de tal honor y responsabilidad son David García y Rodrigo Morán, dos de los hasta ahora aspirantes a suplentes de la Morenica que desde principios de mes pasaron a engrosar la lista de suplentes que con tanto tino maneja Maxi Cayón. Y es que angosto es el sendero que conduce a la ‘vida eterna’ del titular en uno de los pasos más importantes de la Semana Santa leonesa. Para eso todavía les quedan unos cuantos años. Pero al menos ya forman parte de los 60 que dan relevo a los 60. Ambos, aún unos imberbes con ganas de comerse el mundo, llevan marcado a fuego el amor por la Virgen. Sus padres, Enrique y Paco, tienen buena ‘culpa’ de ello.

«Para mí es un placer enorme llevar a hombros a María. La devoción me viene de familia, porque tanto mi padre como también mi hermano son braceros aquí. Pero no quiero olvidarme de mi tío —don Enrique— que tantos años sirvió con amor a esta parroquia y que me inculcó ese respeto por la procesión del Viernes de Dolores», señala David. Sin duda estará orgulloso allí arriba entre celestial pitillo y ‘partidita’ de mus. Dice este joven de apenas 15 años que siempre que reza a la Virgen o le pide algo en concreto «intercede por mí, sobre todo en los malos momentos».

Rodrigo, por su parte, ha mamado la Semana de Pasión desde la cuna. Pocos secretos guarda el Nazareno que no conozca. «Ser al fin bracero suplente de la Virgen me hace muchísima ilusión. Es una de las imágenes más significativas». Con sólo 16 años ya sabe lo que supone formar parte del Dulce Nombre y es, con todas las letras, mozo del Mercado. Bautizado y con la comunión hecha en la parroquia, desde que era un crío engrosa la lista de aspirantes, una ingeniosa forma de organizar a los futuros braceros.

Los progenitores de ambos jóvenes se encargaron de apuntarles hace años y ahora toca recoger los frutos. Ellos les enseñarán cómo se puja, los secretos para dar bien una curva, la importancia del esfuerzo, del respeto a la imagen que han de portar, las tristezas y alegrías del antes, el durante y el después... Pero, por más que quieran, sólo Dios sabe hasta cuánto servirán a la mujer que escogió para hacerse hombre. David y Rodrigo —como otros tantos braceros y braceras— contribuyen a un fin mucho mayor que el mero hecho de pujar, porque ya se sabe que la procesión va siempre por dentro.

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