Diario de León

Procesión de La Borriquita

León se convierte en el nuevo Jerusalén

Las palmas de los niños ondean al cielo de Botines tras la bendición del obispo

El obispo de León, Luis Ángel de las Heras, bendice los ramos y las palmas de los niños leoneses.

El obispo de León, Luis Ángel de las Heras, bendice los ramos y las palmas de los niños leoneses.RAMIRO

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Salió disparado al cielo Rayo McQueen. El clásico de los globos no puede faltar en Semana Santa solo que lleva inherente emparejadas las lágrimas del pequeño, que siempre hay alguno que lo pierde. Y en eso consiste la tradición, en el sabor de la oblea o la olea, según la zona de procedencia, en las garrapiñadas en el puesto, en los barquillos y en estrenar algo para no perder pies y manos, que es Domingo de Ramos.

Dijo el obispo de León que el Viejo Reino se convertía este domingo en una Jerusalén. Un pollino sobre el paso y unos cuantos en la calle. Eso es la vida. "Vamos a implorar la bendición de Dios sobre nosotros y nuestras familias", dijo Luis Ángel de las Heras. "Desde el principio de la Cuaresma hemos hecho penitencia y caridad. Hoy celebramos el inicio de la Pasión y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo", explicó el responsable de la Diócesis.

La corporación portaba palmas. Los pelmas se quedaron entre el público. No puede con algunos ni Protección Civil  por más que se lo proponga. Hay gente que no cambia año tras año.

"Hoy León camina hacia la nueva Jerusalén", señaló el responsable de la Diócesis "para que un día tengamos parte en la resurrección y la vida", leyó. Sonó un grito: "¡Viva Cristo Rey!" y la plaza mantuvo el silencio solo roto por el inefable dron de La 8 León, el ojo en el cielo que todo lo ve, la boca sin palabras que todo lo cuenta.

La homilía del Santo Evangelio según San Juan habló de gente que venía de fiesta. Como el Húmedo, pero de día. Reseñó el pasaje del burro y la gloria. Palabra del Señor. Del señor De las Heras que enfatizó "juntos" cuando habló de llegar a la Catedral "para buscar a Dios en este mundo que nos envuelve en tinieblas". Debía ser de la tarima para arriba, porque a ras de suelo pegaba el sol de lo lindo y hacían falta las gafas de sol. Oscuro, oscuro... la verdad....

"Cada uno debemos colaborar para que este mundo sea cada vez mejor y parecido al reino que Dios nos ofrece.. Seamos constructores de paz y de concordia. Hombres y mujeres de amor", dijo monseñor. Amén.

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