| Reportaje | La Pasión en el Bierzo |

La procesión del Silencio traslada el dolor al Bierzo El Vía Crucis de Villafranca deja hoy su sitio a los Caballeros de Santiago Ponferrada llora a su Cristo del Camino

Miles de personas vivieron intensamente la procesión del Martes Santo organizada por la cofradía de Santiago Apóstol cuyo trayecto se centró en el popular barrio de Flores del Sil

La devoción fue uno de los ingredientes de esta vivencia de la Pasión

Publicado por
Miguel Ángel Tranca - ponferrada p.d. | villafranca
Ponferrada

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La noche como testigo y el sonido de cornetas y tambores envolvió ayer el trayecto que la cofradía de Santiago Apóstol realizó por las calles de Flores del Sil. La luz, a veces tenue y otros más viva sirvió para que las tallas del Cristo y Nuestra Señora de la Esperanza lucieran nuevamente en un desfile en el que el fervor popular, el arraigo y, en suma, la intensidad que despierta cada acto semanasantero en Ponferrada, fue vivido por miles de personas, tanto los integrantes de la comitiva como aquellas situadas a lo largo de la procesión. La climatología, tan determinante en estas fechas, acompañó en esta ocasión a los cofrades en su peregrinación penitencial desde la Iglesia de Santiago Apóstol, lugar donde se inició la comitiva a las diez de la noche hasta el mismo escenario. Eso sí, después de un recorrido en el que los sones musicales se entremezclaron con las canciones devotas de cientos de ponferradinos. Devoción que precisamente se vivió en mayor intensidad al paso del Santo Cristo del Camino, talla primigénea de la parroquia de Flores donada en su día por el obispo Mérida y que además de presidir la liturgia se ha convertido en la titular de la propia cofradía. Precisamente ese fervor trasladado tanto a los participantes como a aquellos que no dudaron en asentarse a lo largo del trayecto vivió ayer una novedad importante y a la vez significativa. En esta ocasión el trono del Cristo no contó con braceros, sino con braceras que en número de treinta trasladaron con esmero y una fe palpable una figura a la que ser profesa un cariño notable y que en cada Semana Santa, desde hace ya años, aparece como un destello en los actos procesionales. Junto a la imagen del Cristo, la de Nuestra Señora de la Esperanza. Bella, pero con un halo de dolor propio de una mujer que ve de cerca la tragedia, esta talla procesionada por hombres, acompañó al Cristo en todo su trayecto, como la madre que no se separa del hombre que pronto, muy pronto, va a morir por todos en la cruz. Pero también como el de una mujer llena de esperanza en su resurrección y en la de miles de creyentes que cada año celebran un pasaje vital de su historia, de una vida en la que el dolor y la fe se dan la mano. Y como testigos y partícipes los cientos de cofrades que ayer tomaron parte en la procesión y los miles de personas que la presenciaron a su paso por Flores del Sil. La noche del Miércoles Santo cobra protagonismo con la procesión del Jesús Nazareno del Silencio. A partir de las 22.30 horas desde la iglesia de San Pedro Apóstol, cientos de cofrades serán partícipes de un acto lleno de simbolismo y de una intensidad notoria. Organizada por la cofradía de Jesús Nazareno del Silencio, la procesión realizará su trayecto por las calles del barrio de la Puebla en un camino que pretende simbolizar el que protagonizó Cristo antes de ser crucificado. Con el único paso de su titular, la cofradía estará acompañada por miles de personas que a lo largo de las diferentes calles de la capital berciana vivirán de cerca la escenificación de un episodio importante del Calvario, aquel en el que el silencio de la muerte cercana y del sufrimiento acompañó a Cristo en sus últimas horas antes de ser ajusticiado. La procesión saldrá de la iglesia de San Pedro Apóstol y discurrirá por Lazúrtegui, Camino de Santiago, República Argentina, Avenida España, Fernando Miranda, Avenida del Castillo, Navaliegos y Pérez Colino para regresar nuevamente a donde partió varias horas antes, a la iglesia de San Pedro. Inicio y final de este rito semanasantero. Después de las procesiones de la Oración en el Huerto, con los pasos del Jesús de Medinacelli y la Oración en el Huerto, el pasado Lunes Santo y el Vía Crucis del Martes Santo, con las tallas de Jesús Atado a la Columna y el magnífico Ecce Homo, los numerosos actos religiosos de la Semana Santa villafranquina, una de las más importantes de la provincia, continúan hoy en la pequeña Compostela. De esta forma, las calles de la villa se teñirán esta noche de blanco, el color de las capas de los Caballeros de Santiago que acompañarán a la imagen de Nuestra Señora de las Angustias en traslado a la Colegiata. El cortejo partirá a las 21.00 de la iglesia de Santiago, sede de la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Caballeros de Santiago, organizadora de esta procesión, y recorrerá las calles del barrio del Castillo, la Rúa Nueva, la Plaza Mayor, la travesía de San Nicolás y la Alameda Baja, para llegar la Colegiata, donde finalizará el acto religioso con la tercera eucaristía del triduo en honor a la Virgen. La imagen de Nuestra Señora de las Angustias, que procesiona en carroza y data del siglo XVI, es una de las más antiguas de las Semana Santa villafranquina. Es, asimismo, la imagen titular de la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Caballeros de Santiago, formada por más de 300 cofrades que, en la noche del Miércoles Santo, desfilan vistiendo túnica, cíngulo, capirote y capa blanca en la que llevan bordada la cruz de Santiago, que también portan en el extremo de un hachón de luz.

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