Una Semana de diez días
Fuera de La Pasión y ajeno a las procesiones también se mueve todo un mundo colorista, que convive a su manera con los ritos

León huele a incienso en Semana Santa. Y sabe a garrapiñadas. Y se perfuma con aromas de limonada y suspira por las obleas. León se agarra al globo de colores a la puerta de la Catedral y madruga para esperar al Nazareno. Hay un León que da la cara para seguir a la Cruz, y hay otro que disfrutaría igual de la víspera de San Juan si el calendario la fijara en la antesala de Viernes Santo, o a la vera del Año Nuevo, que tanto monta, cuando la veneración a ese santo se escribe con coma (etílico, algunas veces). Santificadas las fiestas por orden del padre nuestro, las únicas deudas que no tienen perdón están talladas en chapa, porque el corro fue una patata. Amén, Jesús.