Diario de León

En Angustias, madre no hay más que tres

Las vírgenes de Las Lágrimas, Angustias y La Soledad iluminan el Martes Santo

Detalle de Nuestra Señora de Las Lágrimas en un momento de la procesión celebrada en la tarde de aye

Detalle de Nuestra Señora de Las Lágrimas en un momento de la procesión celebrada en la tarde de aye

Miguel Ángel Zamora
León

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Hay procesiones que no se ven. Se escuchan. La de Angustias y Soledad de ayer fue una de ellas.

¡Al hombro! Suena la voz del seise y es hora de ganar la puerta de la calle en Santa Nonia y encontrarse de frente con la muchedumbre que aguarda la salida de la virgen. Los braceros toman posiciones.

¡Sniff, sniff! La rampa de bajada a la calle se convierte en una cascada, pero de lágrimas por debajo del capillo. Un año más, hay vida para contarlo. Que sea enhorabuena y salud para repetir el año que viene.

¡Click, click,click! Los flashes de las cámaras de fotos deslumbran hasta a las propias tallas. La Virgen de las Lágrimas fue retratada ayer unas 143.765 veces. Nuestra Señora de Angustias se llevó alrededor de 212.543 fotos y La Soledad aproximadamente 413.674. El cálculo estadístico se contabilizó a ojo, con un margen de error de +/- 500.000 fotos.

¡Plaff!. ¡Pumba! Uno de los hermanos de la cofradía se pega un tortazo de campeonato a la altura de la calle Burgo Nuevo. (¿Sería costalero en vez de papón?). No acaba la procesión el hombre y necesita asistencia médica. En la capilla le dedican dos flores y le bendicen una caja de tiritas.

¡Chup, chup, chup! A la entrada de San Marcelo, el puesto de churros ahoga el aroma del incienso y convierte los aires de la pasión en fritanga. A esas horas aún no hay hambre, pero mejor evitar tentaciones (por las fechas y eso).

¡Ta-ri! TOC ¡Ta-ri! TOC En la subida de la calle Teatro para enfilar La Rúa, la Agrupación Musical de Angustias y Soledad interpreta con salero la partitura de Amor de Dios y los papones contestan los acordes rítmicos con taconazos perfectamente ejecutados sobre la madera de la tarima, que sirve de perfecta caja de resonancia. La Dirección General de Tráfico señaliza sus puntos negros en las carreteras. En las procesiones, esta esquina debería ser considerada punto negro y amarillo, en honor a la cofradía.

¡Niiiiiii, ni! ¡Niiiiiiii, ni! La música suena suave en La Rúa y el paso es lento. La procesión se vuelve intimista y hasta la luz desaparece ténue. Delicatessen pasional.

¡Dios te saaaaaalve...! A la puerta de la iglesia, Las Concepcionistas dedican sus versos y su voz engalanada a la señora, mientras los braceros mecen el paso como suspendido en el aire. Grande, muy grande.

¡Ploc, ploc, ploc! Palmetazos de felicitación en los hombros, aún sin quitar los guantes, por una buena puja. Ninguna virgen de Angustias caminará nunca sola. La Soledad tampoco, incluso pese al nombre.

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