Y el Santo Potajero bendijo la mesa bañezana
El pequeña imagen, presente por primera vez en el rito religioso previo a servir los garbanzos

El paso del Potajero, entre los hermanos de la cofradía, durante la bendición del guiso
la bañeza
Imagen inédita. El Potajerín entró en el patio de la capilla de N-uestra Señora de las Angustias y Soledad para la bendición del potaje de miércoles Santo, aquel que, hace años, congregaba a los pobres de solemnidad y que se ha convertido en una forma más, la más festiva y bañezana, de vivir la Semana Santa. Verónica Fernández, hermana de Angustias de 8 años, fue la primera a la que se sirvió ayer el manjar de Pasión. Participa en la procesión del Santo Potajero, previa al ágape, desde que tenía 2 años. El reparto de raciones, que se inició pasadas las dos de la tarde, se prolongó hasta cerca de las cuatro y media.