Abran paso a los centauros
El Pregón a Caballo de Las Siete Palabras llena de colorido el Día del Amor Fraterno

Las túnicas especialmente vistosas de la cofradía de Las Siete Palabras y la presencia de los caball
león
Andaba el sol tratando de hacerse un hueco entre las nubes incipientes como para no perderse el acto de San Marcelo cuando compareció en el balcón Fernando Paramio, abad de la Cofradía de las Siete Palabras, presto a iniciar el Pregón a Caballo, «que sólo quiere ser un testimonio». Y con las mismas tomó la palabra el alcalde, Paco Fernández, que pidió «teñir cada esquina de rojo sangre de vuestras túnicas y del luto que despliega el tremolar de vuestras capas». Pidió el alcalde «que todo León escuche y quede su pregón flotando en el tañido de las campanas de San Marcelo, pugnando por alzarse entre el bullicio de la Plaza Mayor, bordado en los vitrales catedralicios y esculpido en la piedra palpitante del perdón isidoriano».
Carlos García Rioja, pregonero este año, no andaba nervioso en los prolegómenos, pero a la tercera vez que tuvo que volver a empezar el discurso, víctima de los sempiternos problemas de megafonía, se le aceleró el corazón.
Quizá así fluyeron más intensos sus sentimientos: «Díselo León, eleva tu voz una vez más y grita sin titubeos que la cruz es el camino y la luz nuestro final. Que con siete palabras basta para meditar entre terciopelos y rasos (...). ¡Oh señor nuestro de los Balderas que hoy nos abrazas de esa cruz a la que te hemos cosido con todos nuestros pecados».
Instantes antes se había presentado el nuevo trono de La Tercera Palabra, obra de Onésimo Tejerina, padre del seis del paso. ¿Quién dijo que la tradición ha muerto?.