Este menú era de 30 monedas «por cabeza»
La Sagrada Cena pone en la calle uno de los pasos fundamentales de la Pasión leonesa

La majestuosidad de la Sagrada Cena se hizo patente a la caída de la tarde, a pesar de las inclemenc
león
San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan están bien como clásicos. Pero la auténtica biblia de la Semana Santa la escribió Jorge Revenga León, una pasión por contar (León, 2007) bajo la supervisión del coordinador de publicaciones de Diario de León, Javier Fernández Zardón con el sello del decano de la prensa leonesa (Motorines no, el periódico).
A ninguno de los dos se le ocurrió incluir el episodio de Las Bodas de Canaan en la obra. Lástima. Sería la única forma de que cuando llueve en las procesiones, especialmente en Jueves Santo, el personal se pusiera contento. La transformación del agua de la lluvia en vino, ya de estropear la liturgia, al menos anticiparía el comienzo de los fastos del Genarín y borraría de la expresión de los papones el rictus de preocupación.
La lluvia dejó de amenazar y se convirtió en realidad justo con la irrupción en escena de La Sagrada Cena. «¡Papá! ¡Que salen las carrozas!» se oyó de la boca de un muchachuelo, no muy puesto en esto de La Pasión. La cofradía de las devotas de San Mariano Medina empezó a jugar a los pronósticos: «Esto escampa», decía la misma que cinco minutos después sentenció:«No, si ya os decía yo que no tenía pinta de parar».
Tres codazos después y dos paraguazos mediante, pasó la procesión. Dios nos cogió confesados, sí.