Froilán, un milagro de cinco siglos en La Virgen del Camino
El santón solitario recibe cada 5 de octubre un aluvión de 60.000 romeros 'por narices'

La venta de avellanas (perdones) constituye una tradición en la romería de San Froilán
Nadie le discute ser la cita más concurrida y de las más queridas del calendario leonés, al igual que nadie recuerda cómo surgió la costumbre de tocar las narices al santo, besar el manto de la Virgen del Camino y comprar perdones (avellanas), pero el gesto es tradición. Y cada 5 de octubre, su fiesta, el Froilán largirucho y asceta que sujeta un báculo de obispo, aguarda a sus fieles en la entrada sur de la Basílica, donde el catalán Josep María Subirachs lo esculpió hace más de 60 años en una puerta del templo.
El cartílago de bronce ya se ve ligeramente desgastado, pero el santo ejerce como un imán de proporciones bíblicas en los encuentros populares. La romería de San Froilán en La Virgen del Camino es sinónimo de marabunta ordenada, de disfrute al aire libre en una jornada llena de color, bailes regionales, pendones y comida. Así que, al igual que todos los caminos conducen a Roma, el día de San Froilán todos los caminos llevan a la Virgen del Camino, tierra, además, de peregrinos que se dirigen a Santiago y que deben cruzar el municipio, donde encuentran todos los servicios. Los romeros (y serán 60.000) deben cumplir con el viejo rito de tirarle tres veces de su apéndice so pena de que no conceda el deseo que le piden.
También es tradición entrar a la Basílica para besar el manto de la Virgen del Camino, la patrona de la Región leonesa que obra milagros; al igual que es de ley comprar las avellanas que inundarán decenas de puestos y que se adquieren desde tiempos inmemoriales cuando los mozos llevaban a sus novias un puñado de estos frutos comprados en el mercado del santo para hacerse perdonar por llegar tarde de la romería. Un mercado en el que habrá castañas del Bierzo, ajos, morcillas, chorizos, mantecados, miel, prendas de ropa, bisutería, cerámica... Junto a las antiguas costumbres se suma una moderna, realizar un selfie con la efigie de Froilán, el santo que veneró León y recorrió tantos caminos, que nació en 833 extramuros de Lugo y a quien una crisis espiritual le empujó a andar hasta el Bierzo, las montañas del Curueño y León, donde se convirtió en obispo.
La romería, documentada desde 1521
No es sencillo que una manifestación religiosa, aderezada con actividades populares, perdure durante cinco siglos, pero ahí está. La Romería de San Froilán en La Virgen del Camino está documentada desde 1521, según el historiador Juan Pastrana, aunque primero se celebró como Romería de la Virgen los 16 de agosto. Además, la gran atención que ha suscitado entre escritores de toda las épocas y condicionnes, garantiza el conocimiento de esta cita a pesar del paso del tiempo. La expresión ¡Carro a La Virgen!, es ya casi universal.