«Feriar» es cosa conocida en esta tierra
Con el calendario más amplio de la comunidad, que roza los 100 certámenes (nueve más que en 2024), León potencia sus productos, su ganadería, sus tradiciones e imaginación para animar la economía y la convivencia

La Feriona de Villablino cada 12 de octubre constituye un referente ganadero adererezado con puestos de todo tipo.
Atraen visitantes, promocionan los productos locales, generan oportunidad de negocio, proyectan una buena imagen de la provincia y dinamizan el medio rural. Las ferias y mercados leoneses cumplen un año más su función vital de alegrar la economía, servir de encuentro y mantener las tradiciones. Y a las más antiguas y con más solera, como son la feria del Ajo de Santa Marina del Rey (cada 18 de julio desde 1160) o la Cruz de Mayo de Cacabelos, que data de 1291, este 2025 se suman nueve certámenes, algunos pioneros como los dos que impulsa San Andrés del Rabanedo para los productos agroalimentarios y los libros usados y discos; o la micológica de Astorga, un ayuntamiento que además recupera el Salón Internacional del Chocolate (Sica) para divulgar la cultura del cacao y el chocolate tras varios años sin 'abrir' sus puertas.
Que a León le gusta feriar queda claro en que vuelve a liderar el calendario en la Comunidad con 99 programadas, frente a las 81 de Salamanca; las 52 de Burgos; las 51 de Valladolid; las 33 de Zamora; las 23 de Palencia; 20 de Soria; 18 de Segovia y 10 de Ávila. Las hay de todo tipo, pero son las agroalimentarias las que copan la mayor parte de los eventos. Les siguen las de artesanía, las ganaderas, las de muestras, las medievales o históricas, las relacionadas con el ocio y tiempo libre y las literarias. La incansable despensa de León inspira muchas de estas ferias, auténticos motores económicos para sus habitantes. Es el caso del Tomate de Mansilla, el puerro de Sahagún, la huerta de Velilla de Reina, los embutidos de Astorga y La Bañeza, los quesos de Valencia de Don Juan, el vino de Pajares de los Oteros, la cerveza en Carrizo, el pimiento en Fresno y en Carracedelo o la cecina de Chivo de Vegacervera.
Gran importancia tienen también las de artesanía, como la Cuadros, que atraen a cientos de visitantes, lo mismo que las recreaciones históricas, como la de Hospital de Órbigo o la de Villadangos, capaces de congregar a un numeroso público, deseoso de conocer las hazañas de los antepasados. Pero si por algo ha destacado la provincia a lo largo de los años es por la importancia de su ganadería, que sigue exponiéndose con orgullo en San Emiliano, Gradefes o Puebla.
De San Blas en Gradefes a Valverde
Entre las propuestas destacan ferias emblemáticas de agroalimentación, mercados medievales y actividades culturales. La primera fue la de San Blas en Gradefes (el 2 de febrero) y la última será la de Navidad en Valverde de la Virgen (21 de diciembre).