Las hormiguitas que limpian las orillas del río Bernesga
Los Amigos del Mocho cumplen diez años de su hacendera del primer domingo de mes

Amigos del Mocho en el décimo aniversario con Carlos Cuenllas y familiares de Pérez Soto.
Diez años sin pausa y 118 domingos menos los pocos que se comió la pandemia son los que Los Amigos del Mocho llevan limpiando las orillas del Bernesga a su paso por la capital leonesa de la basura que cae en tierra de nadie, a los efectos de la contrata de limpieza.
Al más puro estilo de pueblo leonés de antaño, con la ropa urbana del ocio del siglo XXI, un grupo de vecinos y vecinas de León se citan cada primer domingo de mes, a las diez y media de la mañana, en la bolera de San Marcos para la hacendera medioambiental.
Amigos del Mocho cumple su misión de limpieza de las orillas del Bernesga desde hace 118 domingos
Son las hormiguitas del Bernesga que, armadas de un mocho simbólico, sus propias manos con guantes o un gancho, recogen la basura que afea, ensucia y contamina el caudal del Bernesga.
El ‘lío’ lo inició un espíritu inquieto. Paco Romo, empleado de la biblioteca pública, Spiderman a tiempo parcial en la planta de pediatría del Hospital de León o en la misma biblioteca cuando se tercia la ocasión, y artista plástico no podía evitar recoger lo que otros dejaban o el río arrastraba cuando paseaba con su perro.
Un día, otro ciudadano inquieto y curioso, José Luis García Lorenzo, se fijó en la acción cotidiana y pensó que la gota de agua se podía convertir en un chorro de agua si se unían más manos. Tocaron a rebato, por las campanas de las redes sociales y el boca a boca, y desde entonces se cuentan por más de un centenar las personas que en uno u otro momento se han implicado en la tarea.
«Es solo un grano en un mar de arena pero es de esperar que Amigos del mocho continúe hasta el infinito», afirma Paco Romo.
Las toallitas que la gente arroja por el váter se cuelan en el río por los colectores: 30 ó 40 kilos cada seis meses
El domingo 4 de mayo celebraron los diez años con un tributo a la madre Tierra —era el Día de la Madre en España— y un homenaje a uno de sus miembros más entrañables, el periodista José Luis Pérez Soto, a quien quisieron recordar por esta faceta, otra más, de sus dedicaciones voluntarias. «La Madre Naturaleza es la Madre de Todos», decía el lema de este día en el que se reunieron más de medio centenar de personas.

Amigos del Mocho recibió el apoyo de numerosas personas en su décimo aniversario.
Amigos del Mocho ha hecho gala de la constancia en una de las cosas más pequeñas y menos visibles de los múltiples eventos que se suceden en la ciudad. Y ha descubierto una cosa: que las toallitas ahogan el Bernesga. Una acción tan simple como evitar arrojar este invento de la ‘higiene moderna’ por el inodoro evitaría la principal fuente de suciedad que llega al río en la capital.

Paco Romo explica la actividad al voluntariado que se acercó al Bernesga el 4 de mayo.
Que la gente tome conciencia de que la basura no es del río y que hay que gestionarla en casa antes de nada, es la lección más importante que le gustaría que sacara en limpio la ciudadanía. Cada seis meses llegan a recoger entre 30 y 40 kilos de estas toallitas que se publicitan biodegradables y que pueden llegar al mar íntegras.
La batalla de los Amigos del Mocho es pacífica y aleccionadora. El espíritu, solidario y comunero. Y el premio, la satisfacción de las cosas bien hechas, de haber donado un trozo de domingo a la ciudad y de sentirse parte de una corriente que cuida el medio ambiente con una acción directa, individual y colectiva.
«Es motivo de orgullo que aquella semilla que sembramos hace diez años siga floreciendo», dice Paco Romo. El Día del Medio Ambiente es todos los días para este hombre que se confiesa un ‘devoto’ de la Naturaleza: «Es mi religión».
Amigos del Mocho es un grano de arena en una inmensa playa, pero el Bernesga no sería el mismo río que pasa por León ni se podría disfrutar igual sin Amigos del Mocho.