Diario de León

«Somos la primera barrera contra las enfermedades»

La zamorana Elena Laguno es la única mujer al frente de un colegio de veterinarios en Castilla y León y una de las doce de España

Elena Laguno, atendiendo a un animal en una explotación de Zamora.

Elena Laguno, atendiendo a un animal en una explotación de Zamora.ical

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ICAL
Zamora

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Su amor por la profesión y sus ganas por luchar por los veterinarios la llevó en julio de 2023 a hacerse cargo de la Presidencia del Colegio Oficial de Veterinarios de Zamora. Fue un paso más, por que Elena Laguno ya formaba parte de la Junta de Gobierno desde 2011 y ahora también es secretaria del Consejo Autonómico de la Profesión Veterinaria y consejera en el comité ejecutivo nacional en el área de formación. Es la única mujer que está al frente de un colegio de veterinarios en Castilla y León y solo una de las doce a nivel nacional. Por lo tanto, compatibiliza su ejercicio profesional como veterinaria oficial en la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta con la representación colegial.

Pero, Laguno, de 48 años, compagina aún más, por que es madre soltera de un niño de once años y, además, tiene una discapacidad. «No es fácil pero lo hago por la pasión que tengo a mi profesión», confiesa. Reconoce que el sacrificio es, en muchas ocasiones, invisibles. «Es una labor no remunerada y un tiempo libre que inviertes en la profesión que haces con todo el amor del mundo pero hay sinsabores por que la gente no valora nuestro trabajo», precisa.

La presidenta subraya que decidió asumir la responsabilidad para luchar por la profesión y mejorar la profesión a todo el colectivo. Una profesión que, apuntó, se ha feminizado mucho en los últimos años, que se traduce en el incremento de graduadas que salen de las facultades de Veterinaria en España. También valoró que las mujeres tengan puestos de responsabilidad, algo que no ocurría antes.

Deja claro que su profesión no es solo curar animales sino, sobre todo, evitar las enfermedades zoonóticas para que los patógenos no se transmitan de los animales a las personas. «Somos la primera barrera», sentencia. Y eso ha permitido que las personas no enfermen de fiebres de malta, brucelosis o tuberculosis. «El veterinario rural ha trabajado mucho para evitar esa transmisión de las enfermedades pero también el que desarrolla su labor en las clínicas con animales de compañía como los perros y evitar la infección de personas», añade.

Laguna asegura que la profesión está en un momento «crítico» por que hay muchos profesionales pero pocos optan por trabajar en el medio rural. «Tenemos verdaderos problemas para encontrar veterinarios rurales, sobre todo en las zonas más alejadas de las ciudades. Implica mucho sacrificio y hacer muchas horas, en ocasiones sin horarios. Es un trabajo de 24 horas los siete días de la semana», declaró. «Las nuevas generaciones priorizan su vida y su tiempo libre y buscan trabajar en la administración o formar parte de una clínica veterinaria privada, aunque, en este caso, los sueldos son bajos».

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