Medidas para acotar el exceso de fauna en el campo
El exceso de fauna gana puntos en el ranking de preocupación de los agricultores. UCCL ha pedido un mapeo para definir «zonas de tensión".

Un conejo en un viñedo de El Bierzo.
La Unión de Campesinos Burgos (UCCL) ha pedido a la Junta de Castilla y León que realice un mapeo de la Comunidad para establecer zonas de tensión ante una presencia «desmesurada» de especies silvestres, así como que adopte medidas urgentes para controlar las poblaciones y definir la responsabilidad de los titulares a la hora de ejecutarlas.
La organización agraria ha denunciado, en nota de prensa, que las medidas del Gobierno autonómico frente a un incremento continuo de las especies silvestres son insuficientes, y ha recordado que continúan recibiendo comunicación de daños en municipios de toda la provincia de Burgos.
Ha insistido en que esos daños causados por especies silvestres, tanto en cultivos como en explotaciones ganaderas, dejan a agricultores y ganaderos en una situación de «gran indefensión», y ha demandado más trabajo por ejemplo en los reservorios creados para conejos en infraestructuras públicas y cascos urbanos.
«La proliferación de especies como topillos, conejos, lobos, ciervos, jabalíes, buitres... unos cinegéticos y otros no, está propiciando un incremento de daños que no encuentra compensación para agricultores y ganaderos que se ven obligados a ser los mantenedores de estas especies», ha denunciado UCCL.
Ha asegurado que, además, en el caso de los conejos se está permitiendo su proliferación en zonas en las que no son una especie autóctona, lo que causa daños al cereal y al viñedo, como consecuencia de las expropiaciones para infraestructuras que han creado espacios donde «crecen a sus anchas».
UCCL ha recordado que, junto a los daños en la agricultura y la ganadería, la fauna salvaje también genera riesgos en materia de sanidad animal, y accidentes de tráfico, ante un incremento «desmesurado» de especies que no se posible controlarlo de manera natural.
Por ese motivo, la organización agraria demanda definir un mapa de zonas tensionadas, y que la Junta ponga en marcha de manera urgente medidas de corrección, y establezca quiénes son los encargados de ejecutarlas entre administraciones, municipios, cotos de caza o titulares de infraestructuras.
La sobrepoblación de fauna salvaje, especialmente de jabalíes y conejos, se ha convertido en un quebradero de cabeza para la economía agraria porque arrasa miles de hectáreas de cosechas al año y genera, al menos, un millón y medio de euros en pérdidas. A todo ello se suman otras amenazas como el mayor peligro de irrupción y mantenimiento de enfermedades, algo que ahora se constata con los casos de Peste Porcina Africana detectados en jabalíes en la provincia de Barcelona; ya fuera del campo, también se alerta del peligro por accidentes de tráfico. Es la radiografía que hacen al sector desde los sectores agrarios sobre este problema, que no es nuevo para el campo. Un informe de la fundación Artemisan, con datos extraídos de Agroseguro, informó de que en 2024 se declararon siniestros agrícolas por ataques de fauna en una superficie de 26.617 hectáreas, con una estimación económica de 1,8 millones de euros. Si se analiza el avance del informe 2025 de esta agrupación de aseguradoras, se constata que los cultivos herbáceos (cereal de invierno y leguminosas) son los más afectados y los siniestros declarados se concentran en las dos Castillas, meseta central y sur peninsular. Entre los eventos más significativos de 2025, Agroseguro destaca el ataque de fauna cinegética a 16.000 hectáreas de herbáceos en abril, si bien, la alusión a ataques de fauna a cultivos se recoge también en los informes de febrero, marzo, abril, mayo y junio.
Las organizaciones agrarias ponen el foco en el peligro que supone la superpoblación de fauna para la sanidad animal y para la seguridad vial porque, por ejemplo, el jabalí está detrás de «más de 15.000 accidentes de circulación al año». Este animal ha multiplicado exponencialmente su población en los últimos 30 años (+550 % y dos millones de ejemplares calculados, según Artemisan y las federaciones de Caza) y la caza es la mejor vacuna para frenar su expansión, aseguran.