León pierde este año más del 25% de las hectáreas sembradas
Asaja analiza en detalle el balance de la cosecha de invierno y el estado de los cultivos de primavera, que quedan con superficies similares en maíz y remolacha

Los forrajes han empezado a cotizar esta semana en la lonja.
Asaja de León ha emitido su valoración sobre el estado agronómico de los cultivos de la provincia, dibujando un escenario preocupante para la agricultura de secano, especialmente en lo que respecta a los cereales de invierno (trigo, cebada, avena, centeno y triticale). A escasas semanas de que comience la cosecha de las primeras fincas de cebada, la organización agraria advierte que los rendimientos son bajos y empeoran cada día. Según apunta Asaja, «la mala cosecha no tiene un único motivo: malas labores de siembra por la meteorología poco propicia, abundancia de malas hierbas —por el invierno lluvioso— que no se controlaron con los tratamientos herbicidas, escasez de nutrientes a disposición de la planta por un menor abonado debido al encarecimiento de este insumo, y elevadas temperaturas con nulas precipitaciones a partir de mediados de mayo».
A esta merma en los rendimientos por hectárea se suma una notable reducción del área cultivada debido a las desfavorables condiciones meteorológicas del pasado otoño. La provincia ha registrado uno de los años con menor superficie de siembra, pasando de las 103.300 hectáreas de la campaña anterior a tan solo 76.700 hectáreas en la actual 2025/2026, lo que se traduce en una caída del 25,7%. Con estos condicionantes, la Comisión Provincial de Estadística Agraria —donde la OPA tiene representación— ha fijado provisionalmente la producción total de cereal de invierno en 254.700 toneladas. Esta cifra, que según vaticina Asaja está «pendiente de la revisión, con seguridad a la baja, en próximas fechas», representa un desplome del 41,27% en comparación con las 433.700 toneladas del año anterior. En cuanto a los subproductos, la organización señala que la producción de paja será suficiente para el consumo ganadero, recordando que, fuera de los años de sequía extrema, este producto «tiene un valor residual para el productor, pues apenas se cubre, con las ventas, el coste de empacado y apilado en las parcelas».
El resto de los cultivos de secano y forrajes presentan realidades desiguales. La colza ofrece malas expectativas tras reducirse drásticamente su superficie a 2.199 hectáreas debido a la falta de lluvias durante su época de siembra. Por el contrario, la alfalfa ha completado un primer corte abundante, aunque lastrado en calidad por el retraso en la recolección y las malas hierbas. No obstante, el sector celebra que las condiciones meteorológicas recientes hayan acompañado el proceso de secado, afirmando que «el tiempo seco está siendo toda una “bendición” para esta labor agronómica de segado y henificado de los forrajes», estabilizándose además unos precios razonables y superiores a los del año pasado. Por su parte, los garbanzos muestran un buen estado agronómico a las puertas de la floración, mientras que el girasol ha ganado terreno ocupando parcelas que no pudieron destinarse al cereal, sumando 22.987 hectáreas que evolucionan con normalidad.
En lo que respecta a la ganadería y los cultivos permanentes, los pastos han mantenido una buena línea desde finales del invierno. Sin embargo, la organización avisa de que de cara a la próxima campaña de recogida de hierba en los prados de siega, especialmente en la montaña, «la cosecha, sobre todo en las zonas de montaña, no está asegurada, y dependerá de que llueva o no en las próximas fechas». Paralelamente, sectores como el viñedo y el lúpulo avanzan con normalidad y expectativas de buena producción si se controlan los tratamientos fúngicos, mientras que en los frutales se monitoriza con atención que «las obras de modernización del regadío no interfieran en la campaña de riego, de lo contario habría pérdidas de cosecha».
Finalmente, la agricultura de regadío y los cultivos de primavera muestran un desarrollo favorable en líneas generales. El maíz, que repite las 72.000 hectáreas destinadas a grano de la campaña anterior, presenta muy buen aspecto en sus siembras tempranas de abril, aunque las ejecutadas a finales de mayo muestran retraso y menores expectativas productivas. La remolacha y la patata mantienen la estabilidad y un buen estado agronómico, mientras que en el sector de las alubias se han declarado 5.942 hectáreas. Asaja León concluye lamentando que no se haya sembrado una mayor superficie de leguminosa, una situación que achacan a «la reticencia de las industrias a firmar contratos ante un mercado puntualmente un tanto congestionado», impidiendo cumplir con el deseo inicial de los agricultores de la provincia.