Diario de León

Memorias de un berciano en campos de concentración rusos

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

En Rusia con la División Azul

Ramón Cela. Imprime: Peñalba Impresión, Ponferrada, 2009. 298 pp.

ALFONSO GARCÍA

El interesante libro del villafranquino Ramón Cela «viene desde el momento [siendo niño] en que salí, como todo el pueblo, a recibir a un prisionero cautivo en los campos de concentración en Rusia-¦».

Con interesantes fotografías y documentos, el desarrollo de la obra nos permite adentrarnos en las sinrazones de unas guerras que, inevitablemente, llevan a otras con sus consecuentes odios y crueldades. Es fácil concluir así al finalizar la lectura de esta obra, que aborda el tema propuesto en dos partes.

En la primera se dibuja el escenario en que esta División Española de Voluntarios (División Azul , por el amparo del ímpetu de germanófilos y falangistas) luchó en Rusia contra el Comunismo desde el 13 de julio de 1941, fecha de su salida de España, hasta el 3 de marzo de 1944 en que reciben la orden de regreso. El autor hace referencias a batallas (Lago Ilmen, Leningrado, Krasny Bor-¦), mandos militares, la labor de la Guardia Civil y la Cruz Roja, los francotiradores rusos (no pocas mujeres entre ellos), prisioneros españoles en campos de concentración soviéticos o el interesante Diario de Federico Menéndez Gudín, de madre berciana. En medio de tantos horrores y penurias, hay elementos que humanizan, si así puede decirse, el relato. Tal es el caso de Tania Savitcheva, la niña que nos recuerda a Ana Frank, cuyo Diario no se publicó pero sí sirvió de prueba acusa-toria en el juicio de Nuremberg.

La aportación de la segunda parte justifica ya el libro y, además de la magnífica recuperación que supone, abre nuevos caminos y posibilidades para el conocimiento de la presencia y penurias de nuestros paisanos en la División Azul. Y es que aquí ofrece las Memorias de Joaquín Montaña González , un villafranquino aún vivo afortunadamente que, después de perder un ojo en la batalla, estuvo como prisionero en campos de concentración soviéticos durante doce años (llegó en 1954 a España, en el barco Semiramis). En el texto, con la fuerza del relato en primera persona, cuenta los avatares de su ida a la División Azul y, especialmente, del cautiverio en los goulags. Guiado por el autor, que intenta canalizar sus recuerdos, pensar en aquellas circunstancias le produce aún una enorme sensación de dureza que le emociona. Sobre todo por lo que suponía la incertidumbre de la liberación y el permanente recuerdo de su familia, que atravesaría por momentos dolorosos -“al margen de las desgracias propias- al desconocer qué sería de su propio destino.

Nada mejor, en fin, que leer el libro. Es una buena ocasión para sentir, desde otro interior, la angustia y el dolor de una situación muy prolongada y extremadamente dura.

tracking