Diario de León

Una obra artística integrada en el conjunto arquitectónico

Ana Gaitero
León

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La escalera en la arquitectura civil del siglo XVI en las provincias de Burgos y León

Jorge Martínez Montero. Ed. Universidad de León, León, 2009. 152 pp.

Con este trabajo que ahora vemos publicado, el autor ha obtenido el XII Premio «Mariano Rodríguez para jóvenes investigadores», convocado por la Fundación Carolina Rodríguez. Además de su planteamiento, original y riguroso, la obra cuenta con todas las bendiciones que certifican sus cimientos científicos, al margen de la facilidad de su lectura: buceo serio en las fuentes documentales y una buena galería de ilustraciones que sirven de soporte al texto y su comprensión.

El estudio evolutivo de la escalera claustral de varios tramos y caja abierta a lo largo de los diferentes modelos constructivos de la arquitectura civil hispana del siglo XVI pone claramente de manifiesto la reiterada presencia de una misma tipología en un campo de acción muy concreto del norte peninsular, los focos provinciales de Burgos y León, considerados de primera magnitud en la expansión del mundo artístico del Renacimiento. Aspecto que denota una evolución tipológica muy lineal, en comparación con otros centros de actuación, mucho más experimentados en el plano arquitectónico, como Alcalá de Henares, Guadalajara o Toledo, en los que la escalera adquirirá un cariz muy distinto.

En el primero de los focos, la gestación de la escalera renacentista burgalesa tiene como punto de partida la toma directa de los modelos hispanos, implantados todos ellos en el panorama constructivo de inicios de la Edad Moderna. En el campo de la arquitectura civil, sus tipologías, fundamentalmente la claustral, de tres y cuatro tramos, alcanzarán un fuerte desarrollo a lo largo de todo el siglo XVI, presentes en el análisis de ejemplos tan importantes como las escaleras de las grandes casas-palacios, como el de los Condes de Miranda en Peñaranda de Duero (1520-1535), el Palacio de Saldañuela en el municipio de Sarracín (1570-1580), e incluso, aunque un poco más tardío, el Palacio ducal de la villa de Lerma (1613-1617).

En el foco provincial leonés, el desarrollo de la escalera civil en el siglo XVI tiene como principal característica la creación de tipologías de escaleras claustrales de dos y tres tramos en las más insignes moradas construidas a lo largo de la primera mitad del siglo; como máximo exponente se reseña la escalera del Palacio de los Señores de Grajal, en la localidad de Grajal de Campos (1515-1530).

En papel que había de desempeñar la escalera en todos y cada uno de los ejemplos citados no se reduce a un simple módulo articulador del inmueble, sino que va más allá; la disposición previa de su caja, su localización o ubicación en una parte muy concreta del edificio, e incluso la determinación de su traza, son algunas de las cuestiones para tener en cuenta a la hora de conocer el proceso de gestación de la misma. Su profundo valor simbólico, análisis iconográfico u ornamental, son valores que contribuyen de manera más directa a discernir el significado original de la escalera, tratando de darla a conocer como una obra artística más, incidiendo en una serie de valores que faciliten su integración en el conjunto arquitectónico.

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