Revistas
CamparredOnda
Número 11, 2010
Cada año por estas fechas de finales de abril o mayo, y van once, llega, puntual e impecable, la revista que dirige Gregorio Fernández Castañón. Que más que una revista -”que también-” es un proyecto en torno a ella, con dos publicaciones simultáneas -”en este caso: Fantasías del cuerpo postrado , de Luis Miguel Rabanal e ilustraciones de Juan Carlos Mestre, y Con amigos como tú , de Javier Menéndez Llamazares-” y una más de regalo, Cantamos la Navidad , con textos de varios autores. Y, por supuesto, la convocatoria del Premio a la labor cultural -˜La Armonía de las Letras-™ (Reproducimos las bases en una columna de la siguiente página, como invitación a participar). Un bloque que perfila la personalidad de una labor que tiene ya peso específico en el panorama leonés. Y esto nos alegra de forma especial por lo que de suma supone.
En cuanto a los contenidos de la revista, espigados a lo largo de un centenar de páginas, decir que son muy variados y, por tanto, con posibilidades de acercamiento a muchos y diversos lectores. Y que, por lo mismo, es difícil referirlos en una columna. Además de contar con Ángeles Caso como firma invitada y otros nombres que conforman su atractivo -”Eloísa Otero, Piorno, Ramiro Pinto, José Ángel Barrueco, Julio César Álvarez, José Antonio Fernández Llamas, Miguel Paz Cabanas, Javier Callado-¦-”, de hacer referencia a dos centenarios significativos -”Miguel Hernández, 1.100 Aniversario del Reino de León-”, dos reportajes son especialmente atractivos, a nuestro juicio: «Firmes-¦¡ar!» , de Gregorio Fernández Castañón, sobre el servicio militar de aquel entonces, «entre el analfabetismo reinante y la dictadura más severa». También del propio director, la referencia histórica a Pedro García de Robles, Maestro de Tolibia de Abajo, en cuya localidad un monumento lo recuerda desde 1916. En fin, un número más para disfrutar de la lectura, del aprendizaje variado en diversas propuestas, sin que la publicación pierda, por otro lado, esa querencia hacia cuanto ocurre a ambas orillas del río Curueño.